A ojos del mundo, Jack Unterweger era ejemplo del hombre reconvertido en alguien de provecho. Hasta que volvió a matar. Esta es su historia.
La infancia de Johann ‘Jack’ Unterweger (nacido el 16 de agosto de 1950 en Judenburg, Estiria, en Austria) fue similar a la de varios asesinos seriales. Su madre se dedicaba a la prostitución y se deshizo de él cuando se dio cuenta de que le estorbaba. Fue entonces cuando el pequeño Jack comenzó a vivir con su abuelo, quien lo golpeaba y le obligaba a beber en compañía de prostitutas.
Fue en 1974 cuando Jack Unterweger asesinó a una mujer alemana de 18 años, llamada Margaret Schäfer, a quien agredió sexualmente y golpeó con una varilla de acero, para después estrangularla con su propio sostén y arrojarla al bosque.
Una vez que se descubrió su crimen, Jack lloró mucho y rogó para que le dieran una segunda oportunidad. Sin embargo, fue condenado a cadena perpetua.
De asesino a escritor
Sin nada mejor que hacer en prisión, Jack comenzó a aprender a leer y escribir. Después se dio cuenta de que tenía talento para escribir, por lo que decidió comenzar a crear una obra literaria en forma de poemas y relatos. En 1982 incluso se dio el tiempo de escribir su autobiografía: Purgatorio, un viaje a la cárcel.
Cuando el libro se publicó fue un auténtico éxito de ventas. Su historia comenzó a conocerse entre los círculos intelectuales de la época. Su caso era digno de remarcarse: para esos intelectuales, Unterweger merecía una segunda oportunidad.
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En diversas entrevistas que concedió en prisión, declaró que estaba preparado para reinsertarse en la sociedad y que dedicaría el resto de sus días a escribir.
Fue así como el 23 de mayo de 1990, después de cumplir solo 15 años de su condena, el asesino fue liberado.
Jack vivió algunos meses como una celebridad. Además de seguir escribiendo, fue invitado a diversos programas para ofrecer entrevistas. A ojos del mundo, era ejemplo del hombre reconvertido en alguien de provecho.
Se expresaba con soltura y seguridad, debatía en torno a diversos temas y era visto como ejemplo de que el sistema carcelario podía reformar a los hombres.
Pero la mente de un asesino es algo complejo.
Y de escritor… otra vez a asesino
Jack Unterweger volvió a matar. Su primera víctima fue encontrada en septiembre de 1990. La mujer portaba solo su anillo de bodas y calcetines. Por lo demás, iba desnuda. Fue golpeada, violada, estrangulada y abandonada en el bosque.
Las víctimas siguieron cayendo hasta contar un total de seis en ese mismo año de 1990. La mayoría eran prostitutas.
El escritor hizo un viaje a Los Ángeles. En territorio estadounidense asesinó a tres mujeres, Shannon Exley, Irene Rodríguez y Sherri Ann Long. Un detective retirado se puso a investigar y supo que dos de las tres asesinadas habían sido vistas con Jack.
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Mientras el escritor y asesino se encontraba fuera del país, la policía comenzó a investigar una serie de pistas que la llevaron hasta el hogar de Unterweger. Cuando Jack volvió a Austria le notificaron que lo buscaban por varios asesinatos.
Lo mejor que se le ocurrió fue huir a Canadá en compañía de su amante de 18 años e intentar ingresar de nuevo a los Estados Unidos.
Sin embargo, su suerte no duró demasiado. En febrero de 1992 lo detuvieron y después lo extraditaron a Austria. En su nación de origen lo juzgaron por 11 asesinatos conocidos: uno en la República Checa, 3 en los Estados Unidos y 7 en Austria.
Jack fue declarado culpable y enviado de vuelta a prisión. El 29 de junio de 1994, cuatro años después de ser liberado por primera vez, Unterweger se ahorcó con el cordón de sus pantalones. Estaba dispuesto a no volver a vivir tras las rejas.
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