Esta es la historia de Xavier Dupont de Ligonnès, el supuesto aristócrata francés que escapó de la justicia después de asesinar a su esposa y cuatro hijos.
Jueves 21 de abril de 2011. La tranquilidad que dominaba el Boulevard Robert-Schuman en la ciudad de Nantes, en Francia, se vio interrumpida por el arribo de patrullas y ambulancias. En los días previos, algunos vecinos de la zona habían mostrado su preocupación ante la ausencia de los inquilinos del número 55: la casa de Xavier Dupont de Ligonnès, un conde caído en desgracia, su esposa Agnès y sus cuatro hijos.
Después de horas en el lugar, las autoridades francesas hicieron un descubrimiento aterrador. En el jardín trasero de la enorme casa estaban enterrados los restos de Agnès y los jóvenes Arthur, Thomas, Anne y Benoît, así como los de sus dos perros. La investigación dio un giro inesperado: la policía de Nantes ya no buscaba a los Dupont de Ligonnès vivos, sino solo al único sospechoso de sus asesinatos: al patriarca de la familia. Esta es la historia del supuesto aristócrata que despareció por completo después de matar a sus seres queridos.
¿Quién es Xavier Dupont de Ligonnès?
Nacido el 9 de enero de 1961, Xavier Dupont de Ligonnès era un hombre ejemplar en su comunidad. Además de provenir de una familia de abolengo del condado de Annonay, el caballero inglés se había destacado como ingeniero y empresario, comenzando toda una serie de negocios.
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La vida personal de Xavier también era reconocida por sus cercanos. El matrimonio que había conformado con Agnès Hodanger –una maestra religiosa– fue idealizado por muchos como perfecto, más aún después de que Dupont de Ligonnès reconoció como propio al primer hijo de su esposa, Arthur, quien creció junto a sus tres hermanos –Thomas, Anne y Benoît– sin ninguna distinción.

Por ello, nadie predijo algo malo en el futuro de la familia cuando Xavier comenzó a hacer cosas inexplicables. Entró a clases de tiro, viajó a ferreterías lejanas para comprar bolsas de basura grandes y acumuló una gran cantidad de óxido de calcio en su patio. Para 2011, tampoco nadie recordaba aquel extraño comentario que el hombre le había hecho a su esposa en 2004 donde aseguró que no sería una catástrofe si todos los integrantes de su familia murieran al mismo tiempo.
Los asesinatos de la mansión en Nantes
Según las líneas de tiempo que han podido establecer las autoridades francesas, Agnès, Thomas, Anne y Benoît fueron vistos por última vez la tarde del domingo 3 de abril de 2011. Habían ido al cine y a cenar en un restaurante de la zona. Al día siguiente, el segundo del matrimonio –Arthur– se encontró con Xavier en un restaurante de Avrillé. Los estudios forenses aseguran que el joven murió esa noche, casi 24 horas después de que su madre y hermanos fueran asesinados y enterrados en el jardín de su casa.
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Durante las horas siguientes al crimen, Xavier Dupont de Ligonnès realizó una serie de acciones para cubrir cualquier sospecha del crimen. Llamó a la escuela de sus hijos menores para asegurar que estaban enfermos y no podrían asistir a clases en días; vació sus cuentas de banco, rescindió el contrato de la casa que compartió con su familia e informó en el trabajo de Agnès que su esposa no regresaría a laborar; cerró las cortinas de su casa para imposibilitar cualquier vistazo a su interior y colocó un mensaje en el buzón que pedía devolver toda misiva a su remitente. Incluso se hizo pasar por Thomas en una serie de mensajes que envió a un amigo de su hijo.

El 11 de abril, familiares y conocidos recibieron cartas preocupantes enviadas por el propio Xavier. En una, el patriarca decía que toda su familia se mudaría a Australia por una oportunidad de trabajo urgente; en otra, compartida a su hermana, Xavier confesó que toda su familia había escapado a Estados Unidos para instalarse como parte del programa de protección a testigos, debido a su trabajo como informante encubierto para la DEA.
¿Qué pasó con Xavier Dupont de Ligonnès?
La tarde del 12 de abril, Xavier Dupont de Ligonnès salió de su domicilio para nunca volver. Dos días después, el hombre fue visto en una de las cámaras de seguridad del Hotel Formule 1 en Var, al suroeste de Francia. En la grabación se le puede ver observando directamente a la cámara antes de caminar al bosque y desaparecer entre los árboles. Ese mismo día, la policía de Nantes recibió el primer llamado de preocupación de los vecinos de los Dupont de Ligonnès.
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Tras el descubrimiento de los cuerpos, las autoridades francesas emitieron una orden de detención en contra de Xavier; lo consideraban el único sospechoso del asesinato de su familia. En las autopsias de ley se encontraron restos de droga y pólvora. Según la hipótesis principal, Xavier había drogado a su esposa e hijos antes de dispararles con un rifle largo calibre 22 que había heredado de su padre. La información consternó a la sociedad y la búsqueda del asesino se intensificó. Por desgracia, nada sucedió.
Desde entonces y hasta la fecha, el paradero de Xavier Dupont de Ligonnès es desconocido. A lo largo de los años se ha creído que el hombre se suicidó, entró en un monasterio donde se le garantizó anonimato a cambio de un pago o murió en el bosque. Tampoco se han descartado todas las líneas de investigación, especialmente después de que el caso obtuvo cobertura internacional gracias a un episodio de ‘Misterios sin resolver’, de Netflix. Por desgracia, parece que el nombre de la serie describirá a la perfección el caso del padre que terminó con toda su familia y huyó de la justicia para vivir en la impunidad.
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