Esta es la historia detrás del atraco al Museo Isabella Stewart Gardner en Boston, considerado el robo de arte más grande de la historia.
La madrugada del 18 de marzo de 1990, horas después de las celebraciones del Día de San Patricio, dos hombres disfrazados de policías entraron al Museo Isabella Stewart Gardner en Boston. Después de amagar a los vigilantes nocturnos, los sujetos realizaron el robo de arte más grande de la historia, llevándose consigo trece obras. A 22 años del evento, las piezas no han podido ser recuperadas y el atraco continúa siendo un misterio sin resolver. Esta es la historia.
¿Cuál ha sido el mayor robo de arte de la historia?
Eran las primeras horas del domingo 18 de marzo de 1990. Los vigilantes Rick Abath y Randy Hestand hacían sus primeros rondines en los pasillos del Museo Isabella Stewart Gardner, ubicado en el corazón de Boston, a solo unos metros del Museo de Bellas Artes y el Fenway Park.
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A la 1:24 de la mañana, dos hombres que se identificaron como policías entraron a las instalaciones con el pretexto de que habían recibido una queja. Abath fue el primero en encontrarse con los sujetos. Según dijo a los investigadores, los supuestos oficiales pidieron llamar a su compañero –que en ese momento vigilaba una de las salas del museo– y después le ordenaron que saliera del mostrador, pues decían tener una orden de arresto en su contra. Al llegar Hestand, los intrusos amagaron a los guardias y los condujeron a uno de los sótanos del Isabella Stewart Gardner.

Durante los siguientes minutos, los ladrones se apropiaron del museo. Fueron al primer y segundo piso, quitaron cuadros y cortaron los oleos de los marcos, tomaron piezas de las mesas e incluso intentaron llevarse una bandera napoleónica enmarcada en una de las paredes del lugar. Una hora y 21 minutos después de cruzar la puerta de servicio del museo, los ladrones huyeron con un sorprendente botín.
Rembrandt, Vermeer, Manet y otros; el botín del robo al Museo Isabella Stewart Gardner
A la mañana siguiente, tras recibir el reporte de que alguien había entrado al museo, la policía de Boston y el FBI arribó al lugar para encontrarse con una escena impresionante: marcos tirados en el piso, dos guardias con cinta para ductos en la cabeza y los ojos, grabaciones de seguridad desaparecidas y espacios vacíos en donde antes habían habitado piezas de pintores clave en la historia del arte.
En las siguientes horas, el museo realizó una revisión total: faltaban 13 obras. De ellas tres eran de Rembrandt, incluyendo un autorretrato al óleo y las pinturas ‘A Lady and a Gentleman in Black’ y ‘The Storm on the Sea of Galilee’, el único paisaje marino creado por el holandés. También se llevaron 5 bocetos del artista francés Edgar Degas –’La Sortie de Pesage’, ‘Cortege aux Environs de Florence’, ‘Program for an Artistic Soirée 1 y 2’ y ‘Three Mounted Jockeys’–, la pintura ‘Landscape with Obelisk’ de Flinck, un gu chino y un águila de bronce que formaba parte de la bandera que intentaron arrebatar.

Quizá las piezas más interesantes del robo sean un pequeño cuadro de Manet llamado ‘Chez Tortoni’ del que los sistemas de seguridad del museo no tienen registro de cercanía por parte de los ladrones y ‘Het concert’, una de las pocas pinturas en el mundo atribuidas al pintor holandés Johannes Vermeer. El valor total del robo fue calculado en $200 millones de dólares en 1990; viente años después la suma ascendía a $500 millones.
¿Quién robó el Museo Isabella Stewart Gardner?
La investigación para encontrar a los criminales y las piezas robadas comenzó enseguida. La policía de Boston se entrevistó con decenas de posibles testigos y elaboró un retrato hablado de los criminales. El museo también puso de su parte, pidiendo la colaboración de las casas de subastas Sotheby’s y Christie’s para ofrecer una recompensa de $1 millón de dólares por información relacionada al robo.
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Aunque el FBI logró establecer una hipótesis que señalaba a grupos de la mafia como responsables del hurto, esto nunca pudo ser comprobado. En 1994, la directora del museo recibió una carta en donde se le ofrecía negociar el regreso de las piezas. Ahí se explicaba que las obras habían sido robadas por orden de un criminal que buscaba mediar con ellas y llegar a un acuerdo que le permitiera salir de la cárcel.

Al no poder cumplir con su cometido, las piezas habían perdido todo valor. A cambio de su retorno, la persona de la carta solicitaba inmunidad, $2.6 millones de dólares y que se pusieran en contacto con él a través de un mensaje en código publicado por el diario The Boston Globe. El museo y el Buró Federal de Investigación accedieron a continuar con el proceso y publicaron el mensaje el 1 de mayo de ese año. Unos días después, el museo recibió una segunda carta donde se ponía en pausa el plan. Esa fue la última vez que el presunto mediador entró en contacto con las autoridades.
¿Dónde están las piezas del robo de arte más grande de la historia?
Veintidós años después del asalto al Museo Isabella Stewart Gardner, las piezas no han podido ser recuperadas. A pesar de haber señalado a personajes que iban desde el guardia Rick Abath hasta el jefe mafioso Whitey Bulger, las autoridades no realizaron detenciones. Las investigaciones se mantienen abiertas, sin soluciones aparentes.
Así es como el mayor robo de arte de la historia, que sirvió como inspiración para un episodio de Los Simpson y una miniserie documental de la BBC, ha permanecido impune. Así es como piezas de artistas relevantes en la historia de las Bellas Artes han desaparecido del mapa, tal vez para siempre.
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