El dios Heimdall era el guardián del Bifröst, el puente arcoíris destinado a caer en la batalla del fin de los tiempos: el oscuro Ragnarok.
Como muchas otras culturas, los vikingos creían que había dos mundos: el de los mortales y el de los dioses. Y en medio había algo que los conectaba. Ese algo se llama Bifröst, el legendario puente con forma de arcoíris que conduce hacia Asgard, el mundo de los dioses nórdicos, desde Midgard, la tierra de los hombres. Su protector, Heimdall, era uno de los dioses más importantes. ¿Cómo es que un puente era tan importante para la mitología nórdica, y qué pasó con el Bifröst durante el Ragnarok?
La palabra bifröst significa “arcoíris ardiente”, “arcoíris vibrante” o “camino resplandeciente”. El académico Andy Orchard dice que la palabra etimológicamente proviene de “bil”, que significa “un momento”, lo cual sugiere el carácter efímero de un arcoíris, y conecta con el verbo “bifa” (brillar o temblar), de lo que se deduce: “el trémulo camino al cielo”.
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Los relatos del Bifröst
Existen dos relatos que nos ofrecen los detalles más conocidos del legendario Bifröst. En la Edda poética, Bifröst fue descrito como el “mejor de los puentes” y como “ardiente en llamas”. Asimismo se le relacionó con el Ragnarok, la batalla del fin del mundo según la mitología nórdica, durante el cual el puente se derrumba.
La Edda en prosa amplió los detalles del Bifröst. De esa manera nos encontramos con la historia del rey Gylfi, el primer rey escandinavo, quien buscó el conocimiento divino del Alto (un seudónimo de Odín). Gylfi preguntó al Alto qué conectaba el Cielo y la Tierra y Odín se burló del rey por no conocer la historia del puente arcoíris que lleva hacia Asgard.
Odín le contó que Bifröst estaba formado por tres colores y era muy sólido, ya que fue construido con gran arte y habilidad por los propios dioses. Sin embargo, Odín dijo que el puente estaba condenado a caer. ¿Cómo podía ser tan frágil algo construido por los dioses?, cuestionó el rey. A ello, el Alto respondió que ni siquiera la artesanía de los dioses resistiría la fuerza de los gigantes Muspel cuando asaltaran el puente durante el Ragnarok.
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Heimdall, el guardián del Bifröst
En la mitología nórdica, Bifröst tenía un gran significado. Los asgardianos tenían muchos enemigos, así que el puente entre los reinos necesitaba un guardián. Fue así que Heimdall se convirtió en ese protector que el puente necesitaba.
Se trataba de un dios dotado del don de la clarividencia, así como de una gran vista y oído. Por ello era el guardián por excelencia, ya que podía ver las amenazas que venían de cualquier dirección o momento.
Heimdall vivía en una fortaleza conocida como Himinbjorg, que se encontraba al final del Bifröst, donde el puente del arcoíris se unía con Asgard. Heimdall era descrito a menudo como el más pálido de los dioses asgardianos. Se caracteriza por llevar una gran espada, el cuerno Gjallarhorn, y montar un caballo de crin dorada llamado Gulltoppr. Sus orígenes son celestiales: era hijo de Odín con nueve madres diferentes.
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El trabajo de Heimdall consistía en proteger el Bifröst contra los enemigos de Asgard antes de la llegada del Ragnarok, un evento predestinado e inevitable. El dios Heimdall tenía que soplar el poderoso Gjallarhorn para advertir a los dioses sobre la llegada de las fuerzas del caos. Así los asgardianos, unidos a los espíritus de los guerreros que residen en el Valhalla, cabalgarían a través del Bifröst para ir a luchar.
Las fuerzas del caos estaban representadas por Loki, quien se reuniría con sus hijos Fenrir, Hel y la serpiente gigante Jormungandr. Entonces, los espíritus del inframundo, los gigantes de hielo y las fuerzas de Muspelheim se unirían a ellos en contra de los asgardianos.
Sin embargo, el destino ya estaba escrito para todos los involucrados. Odín estaba condenado a matar a Fenrir, pero también moriría a manos del mismo. Thor mataría a Jormungandr, pero igual moriría a manos de la serpiente.
Por su parte, Heimdall y Loki también acabarían con la vida del otro. Bifrost caería para siempre ante las fuerzas de Muspelheim o bajo el peso de las fuerzas asgardianas.
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