Los reptiles han captado la imaginación humana desde las épocas más remotas. El más distinguido entre ellos es la serpiente, que en la mitología tiene un poder dual como guardiana y destructora. En el cristianismo representa al mal, pues corrompe a Eva persuadiéndola de cortar el fruto prohibido. En las religiones egipcia, maorí, mexica e hindú tuvo un carácter divino. Por su cercanía al suelo, su forma y la capacidad de cambiar de piel es también un símbolo fálico (del pene) y de la fertilidad. En el popular juego de “Serpientes y escaleras” representa la caída en el vicio, contrapuesta al ascenso espiritual, figurado con las escaleras.
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