Esta fusión simbólica de la serpiente y el pájaro es una representación universal de poder
y se le encuentra en diversas mitologías. Inicialmente tuvo un carácter positivo que reunía el elemento celestial de las aves y la fertilidad de las serpientes. Posteriormente fue una figura ambivalente, creativa y destructiva. En la proa de las embarcaciones vikingas simbolizaba la protección y la buena fortuna. En el catolicismo era la representación del vicio vencido por San Jorge en una batalla épica. Los chinos piensan que descienden del dragón y se cree que quienes nacieron en el año correspondiente a éste gozarán de salud, riqueza y longevidad.
Otros animales imaginarios provistos de simbolismo son Pegaso (unión de cielo y tierra) y el unicornio, que se asocia con la virginidad.
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