Resulta sorprendente lo perturbadoras que les resultan a muchas personas las mariposas y polillas.
Hay individuos que aseguran que observar cómo se les aproxima uno de estos lepidópteros –este mal también se denomina lepidopterofobia –– les ocasiona auténticos ataques de pánico y crisis de ansiedad.
Algunos expertos mantienen que este temor puede persistir desde la infancia.
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