Hay gente tan obsesionada con los textos religiosos que le horroriza contravenir las normas que estos recogen o relacionarse con lo que en ellos se considera maligno.
En el caso de este trastorno, quienes lo padecen experimentan un rechazo visceral hacia la cifra 666, vinculada en la Biblia con la Bestia o el Anticristo. Esta fobia puede llegar a tener una dimensión social: por su causa se ha llegado a cambiar la numeración de algunas viviendas y carreteras con tal cifra.
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