El cactus psicoactivo se llama cactus de San Pedro y fue parte de rituales religiosos en diversas civilizaciones indígenas de América.
En el antiguo Perú, un niño fue sacrificado como parte de un ritual religioso. Sus ejecutores cortaron su cabeza y la usaron a modo de trofeo. De manera reciente, un grupo de científicos analizó un cabello de la cabeza momificada y descubrió algo increíble: el niño ingirió un cactus psicoactivo antes de morir, como parte de la ceremonia.
Un nuevo estudio examinó la cabeza de este niño que forma parte de un conjunto de 22 restos humanos pertenecientes a la antigua sociedad de Nazca. Estos individuos vivieron durante la época prehispánica (3500 a.C. a 476 d.C.) y fueron enterrados cerca de la costa sur de Perú. El proyecto que rescató los restos es el Proyecto Nazca, un programa arqueológico de larga duración que comenzó en 1982.
Los científicos recogieron muestras de cabello de cuatro cabezas de trofeo, tres de las cuales pertenecían a adultos, y de 18 momias tanto de adultos como de niños. Los exámenes toxicológicos revelaron que muchos de los fallecidos consumieron algún tipo de planta psicoactiva o estimulante antes de morir.
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Entre los elementos ingeridos se encontraron hojas de coca y cactus de San Pedro, que contiene mescalina, una droga psicodélica. Los investigadores también detectaron rastros de Banisteriopsis caapi, el principal compuesto de la ayahuasca, una bebida alucinógena que contiene harmina y harmalina (dos compuestos utilizados en los antidepresivos modernos).

¿Qué planta psicoactiva probó el niño antes de su muerte?
En el caso del menor, la droga natural que ingirió se llama cactus de San Pedro (Echinopsis pachanoi), una planta espinosa que se caracteriza por sus fuertes propiedades alucinógenas y porque se usó en diversas civilizaciones indígenas de América como parte de las medicinas tradicionales y durante los rituales religiosos.
“La cabeza trofeo es el primer caso de consumo de San Pedro por parte de un individuo que vivía en la costa sur peruana”, dijo a Live Science la autora principal del estudio, Dagmara Socha, candidata al doctorado en el Centro de Estudios Andinos de la Universidad de Varsovia, en Polonia.
“También es la primera evidencia de que algunas de las víctimas que fueron convertidas en cabezas de trofeo recibieron estimulantes antes de morir”.
Los investigadores descubrieron que el uso del cactus de San Pedro data del año 100 a.C. al 450 d.C. “Podemos ver que esta transición de las plantas comenzó pronto y podemos rastrear la red de comercio”, dijo Socha.
La investigación muestra que estas plantas eran extremadamente importantes para las diferentes culturas por su efecto médico o visionario. Al no existir textos escritos sobre estas plantas o su uso, los hallazgos arqueológicos nos dan mucha luz al respecto.
Aunque la evidencia sugiere que estas plantas se consumían como medicinas y para ceremonias, los científicos aún tienen dudas sobre cuán extendido estaba el consumo dentro de la cultura Nazca, dijo Socha.
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“Siempre hubo un pequeño comercio en esta región, con plantas que se comercializaban desde el Amazonas hasta la costa [peruana]”, dijo Rainer Bussmann, profesor del Departamento de Etnobiología del Instituto de Botánica de la Universidad Estatal de Ilia, en Tiflis (Georgia), y jefe de botánica del Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart (Alemania).
“Estas plantas se utilizaban tradicionalmente con fines ceremoniales o medicinales, y [se] combinaban a veces. Nunca he visto ningún informe sobre el uso recreativo. Para estas culturas, siempre había un propósito específico”.
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