Si te entran sudores fríos al toparte con una colmena de abejas, no te confundas: tal vez no sean los potenciales picotazos los que te den miedo, sino los inofensivos agujeros de los panales, tan terroríficamente juntos y similares.
Quienes sufren tripofobia manifiestan pánico ante todo tipo de agujeros, sobre todo si son pequeños y siguen patrones repetitivos.
Imagen: Pixabay