Encontrar la tumba de Cleopatra, la famosa reina egipcia, es uno de los grandes pendientes de la arqueología mundial.
Cleopatra tenía 39 años al morir. Le embalsamaron y sepultaron al lado de su amado Marco Antonio. Los siglos pasan y nadie sabe dónde se encuentra la tumba de la reina egipcia. Se trata de uno de los más grandes enigmas arqueológicos de nuestra historia. El día que se encuentre, si es que ese día llega, el rumbo de lo que sabemos cambiará y tendremos uno de los hallazgos más importantes de nuestra civilización. ¿Dónde está la tumba de Cleopatra y por qué nadie ha podido encontrarla?
La historia dice que la muerte de la reina Cleopatra se dio a manos de la mordedura de un áspid o cobra egipcia. Esto ocurrió el 12 de agosto del 30 a.C. La más famosa de las reinas egipcias se dejó morder después de la muerte de su amado Marco Antonio, el general romano que se clavó su propia daga cuando se enteró de la falsa muerte de Cleopatra (antes del suceso del áspid).

Marco Antonio, que había sufrido una espantosa derrota a manos de las huestes de su enemigo Octavio en la célebre batalla de Actium (31 a.C.), murió en los brazos de su amada.
“Cleopatra fue la primera celebridad del mundo”, afirma el crítico Harold Bloom en una de las frases más memorables sobre el personaje femenino más famoso y exótico de la historia.
Y es que nadie sabe dónde está sepultado el cuerpo de Cleopatra, pero todo el mundo la conoce a ella gracias al cine, la literatura, los documentales de historia, el marketing y el boca en boca que ha popularizado su nombre a través de los años.

Célebre por su supuesta gran belleza, los museos exhiben bustos de la reina, que tal vez ni siquiera sean de ella. De hecho, muchas fuentes dicen que ni siquiera era hermosa, pero sí sumamente atractiva. Lo suficiente como para haberse ganado el deseo y el corazón de dos hombres: Marco Antonio y Julio César. El primero fue su amante durante diez años en los cuales concibieron tres hijos. Con el segundo, tuvo solo uno.
Los expertos señalan que lo más probable es que la tumba de la reina se encuentre en algún lugar de Alejandría, Egipto. El problema es que en la actualidad, una gran parte de la ciudad se encuentra bajo las aguas, lo cual, desde luego, dificulta el posible hallazgo.
Investigaciones para hallar la tumba de Cleopatra
En 1992, el explorador francés Franck Goddio y su Instituto Europeo de Arqueología Submarina iniciaron investigaciones para cartografiar las zonas sumergidas de la Alejandría antigua, en las cuales se situaban los palacios reales.
Los hallazgos (enormes esfinges de piedra, gigantescas losas de caliza, columnas y capiteles graníticos) avivaron el deseo de comprender mejor el mundo de Cleopatra y, sobre todo, de hacer el encuentro definitivo. “Mi sueño es encontrar una estatua de Cleopatra, con su cartucho”, declaró Goddio.

Por otro lado, en 2006, el mundo de la arqueología se sacudió cuando Zahi Hawass, entonces secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, anunció que la tumba de Cleopatra había sido ubicada en un templo en ruinas dedicado a Osiris (la deidad de la muerte y la resurrección) cerca de la ciudad de Taposiris Magna, a 48 kilómetros al oeste de Alejandría.
Sin embargo, el mismo personaje se retractó y dijo que nunca había dicho algo así. Kathleen Martínez, arqueóloga, recibió permiso para excavar en el sitio señalado. Diez años después y cientos de hallazgos menores, no se ha hallado la tumba de Cleopatra. No obstante, Martínez sigue convencida de que Cleopatra está allí.
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