Las Rokurokubi, con su aspecto mitad humano y mitad monstruo, representan una de las historias mitológicas más terroríficas de Japón.
En Japón, como en el resto del mundo, abundan las leyendas sobre seres fantásticos, monstruos y demonios aterradores. Entre todos los yokai, como se les denomina a estos personajes, destaca uno en particular: las Rokurokubi.
La historia de las famosas mujeres con el cuello alargado es posiblemente una de las más terroríficas por su personalidad, desde el periodo Edo o Era de la paz ininterrumpida (1603-1868), cuando fueron descritas como criaturas mitad humano y mitad monstruo.
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Las leyendas más antiguas mencionan que las Rokurokubi fueron precedidas en la historia por las Nukekubi. De esta manera, se denominaba a quienes durante el día aparentaban ser una persona normal, pero al llegar la noche se transformaban en seres que podían separar la cabeza del cuerpo.
Relatos de la época narran que las extremidades no se separaban realmente. De hecho, sólo una persona aseguró haber visto una cabeza flotando en la calle, a la que decidió perseguir, pero nunca se confirmaron sus dichos.

¿Cómo eran los monstruos?
Algunas historias describen a estos míticos seres como figuras que desprendían un humo blanco desde el pecho, con un cuello largo y cabello arreglado. Los Rokurokubi a menudo son representados como criaturas que pueden adoptar rostros terroríficos, con marcas extrañas en el cuello.
Para esconder su condición de yokai o monstruo, algunas Rokurokubi, o al menos los que tenían conocimiento sobre su transformación por las noches, utilizaban bufandas y ropa de cuello alto que les permitiera esconder su aspecto.
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De acuerdo con algunos ensayos que buscaban explicar la aparición de estos seres, en Japón llegaron a existir pueblos en los que sus habitantes vestían bufandas o telas alrededor del cuello para cubrir las líneas que los delataría como Rokurokubi.
Además de asustar a las personas, a estas criaturas se les acusaba de absorber la sangre de los humanos, como una especie de vampiros, comer animales, y de tener una extraña fascinación por tomar aceite de las lámparas.
Maldición o karma
La historia sobre las Rokurokubi ha variado a lo largo de los años; muchos cuentos y libros del periodo Edo aseguran que las personas con la capacidad de desarrollar los cuellos largos recibieron una maldición, un castigo, o adquirieron una enfermedad al nacer.
Las Rokurokubi también fueron descritas como personas que evitaron las prácticas budistas y sucumbieron ante la magia negra, o simplemente quebrantaron las reglas de las enseñanzas religiosas.
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Los seres terroríficos siempre fueron vinculados a las mujeres aunque algunas obras refieren que también existió un Rokurokubi hombre, llamado Shousai Hikki.
Hikki aseguró que en su lugar de nacimiento era común que las personas nacieran con una enfermedad que les hacía crecer el cuello y tomar aspectos mitad humano mitad monstruo por las noches.
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