Foto: NASA:JPL-Caltech
En 1977, las sondas espaciales Voyager 1 y Voyager 2 partieron de la Tierra con dirección a Júpiter y Saturno, los dos gigantes gaseosos del Sistema Solar. Se trataba del comienzo de una misión que originalmente estaba programada para extenderse durante cinco años y hoy lleva 43 años activa.
Las Voyager se alejan de la Tierra a una velocidad media de 17 kilómetros por segundo y ambas se encuentran actualmente en el espacio interestelar, la región donde finaliza el Sistema Solar, en la que la atracción y el viento solar dejan de influir en el espacio.
En marzo de 2020, la NASA anunció que la antena de radio conocida como Deep Space Station 43 ubicada en Canberra, Australia y conocida simplemente como DSS43, comenzaría un mantenimiento de rutina.
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Con 70 metros de ancho, este aparato forma parte de la Red de Espacio Profundo de la NASA (DSN, por sus siglas en inglés), un conjunto de antenas ubicadas en Madrid, Canberra y California que posibilitan la comunicación con las sondas que se encuentran más allá de la Luna.
Desde entonces, la NASA podía recibir datos de Voyager 2, pero no podía enviar comandos a la sonda que actualmente se encuentra a 18 mil 801 millones de kilómetros de distancia de nuestro planeta, es decir, a 125 unidades astronómicas (125 veces la distancia entre el Sol y la Tierra) de nosotros.
Esta distancia equivale a 17 horas luz. Lo que significa que para mantener comunicación con la sonda, hacen falta 17 horas para que el mensaje enviado a la velocidad de la luz alcance su ubicación exacta. Una vez recibido, la respuesta de Voyager 2 deberá recorrer el mismo camino antes de que las ondas lleguen a la Tierra.
El pasado 29 de octubre, la NASA envió un mensaje a Voyager 2 con la intención de probar el nuevo hardware recientemente instalado en la antena y la actualización de sus transmisores de radio, entre otros sistemas. Posteriormente, la agencia espacial confirmó que la sonda recibió los mensajes y ejecutó los comandos que le fueron ordenados desde la Tierra sin mayor problema.
Esta actualización de DSS43 no sólo servirá para mantener comunicación con Voyager 2, también beneficiará a otras misiones en curso como Perseverance, que partió de la Tierra el pasado 30 de julio y se dirige a Marte, donde se espera que aterrice el próximo 18 de febrero de 2021.
En un par de años, el combustible de las Voyager se agostará y entonces dejarán de transmitir señales de radio hacia la Tierra. El contacto entre las sondas y nuestro planeta se perderá; sin embargo, ambas seguirán su camino hacia los confines del Sistema Solar, a donde ningún otro objeto creado por la humanidad ha llegado jamás.
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