Ilustración: Akihiro Ikeshita
La madrugada del 6 de diciembre, un bólido de fuego con material extraterrestre recorrió el cielo del sur de Australia. Aunque para algunos habitantes el fenómeno parecía un meteorito más, en realidad se trató de un hito en la exploración humana del espacio: la cápsula de Hayabusa 2, una misión de la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) lanzada en 2014, aterrizó tal y como lo planeado, trayendo material recolectado de un asteroide a la Tierra por primera vez en la historia.
Habayusa 2 comenzó su largo viaje en diciembre de 2014 con destino a Ryugu, un asteroide de 435 metros de diámetro que cada 474 días completa una vuelta al Sol. Después de recorrer el espacio durante tres años y medio, la nave espacial alcanzó su objetivo en junio de 2018 y comenzó a orbitar el asteroide para estudiarlo más a fondo.
En febrero de 2019, dos rovers especializados hicieron contacto con Ryugu y después de crear un cráter con una carga explosiva, la sonda espacial capturó el material que se desprendió del asteroide en un contenedor sellado. El aterrizaje se repitió en julio del mismo año con éxito.
Tras cumplir la primera parte de su misión, Habayusa 2 escapó de la órbita del asteroide y puso rumbo a la Tierra en noviembre de 2019, una primera travesía que llegó a su fin el pasado 6 de diciembre, cuando la sonda expulsó la cápsula sobre el campo militar de Woomera, en el desierto australiano.
Sin embargo, Habayusa 2 aún tiene otra misión que cumplir: acercarse al asteroide 2001 CC21 y capturar fotografías durante su encuentro en su órbita respecto al Sol. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial espera que el próximo contacto de la sonda espacial con el asteroide ocurra en 2026.
Los asteroides son remanentes de la formación del Sistema Solar, restos del material con el que se formaron los planetas rocosos como el nuestro. De ahí que el análisis de sus materiales sea una puerta para conocer más del pasado remoto de nuestro vecindario cósmico, así como los procesos que influyen en la formación de planetas y sistemas armónicos en el Universo.
Aunque la carga de Habayusa 2 que llegó a nuestro planeta sana y salva es de menos de 100 miligramos, las muestras de polvo estelar podrían aportar pistas de las moléculas orgánicas y en un futuro, abrir el camino para desentrañar los elementos que llevaron a la formación de vida en la Tierra.
Además de Habayusa 2, otras misiones en curso intentan traer material de un asteroide para analizarlo en nuestro planeta.
En octubre de 2020, la sonda espacial OSIRIS-REx de la NASA logró capturar entre 60 gramos y 2 kilogramos de muestras de Bennu, un asteroide formado hace 4.5 mil millones de años. Si la agencia espacial confirma que las maniobras se realizaron con éxito y la carga es útil, entonces la sonda partirá de nuevo a casa y traerá nuevas muestras de una roca gigante para 2023.
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