Con una creciente actividad comercial en el espacio, a la ONU le preocupa que la paz pueda garantizarse en un futuro próximo. Esto piensa hacer.
En los últimos años, la carrera espacial ha virado hacia otros horizontes. No sólo en términos tecnológicos, sino en la intención que diversas empresas privadas y agencias gubernamentales tienen de realizar viajes tripulados más allá de la atmósfera. Mientras Jeff Bezos planea mandar todas las industrias contaminantes al espacio, Elon Musk está buscando una ‘fuente de energía inagotable‘ que crea una simulación del Universo. En este contexto, gestionar la paz en el espacio exterior es un imperativo.
Esta cuestión no es nueva para Organización de Naciones Unidas (ONU). Por el contrario, durante décadas se ha debatido cuáles deberían de ser las legislaciones que apliquen para todos en el espacio exterior. De forma que, a la larga, se coordinen “esfuerzos internacionales para mejorar la experiencia humana” en el espacio, según escribe Michelle L.D. Hanlon, profesora de derecho aéreo y espacial, Universidad de Mississippi. Esto es lo que sabemos.
Sin guerras intergalácticas

El primer caso documentado en el que la ONU intervino para ‘garantizar la paz en el espacio’ fue en noviembre de 2021. Rusia impactó a propósito uno de sus satélites antiguos, liberando una cantidad de basura espacial que podría resultar peligrosa para los astronautas en la Estación Espacial Internacional.
Al respecto, Hanlon para The Conversation explica que la acción este tipo de amenazas ya comienzan a estar reguladas por autoridades globales, especialmente en términos de desarme espacial:
“Los objetivos del grupo son evaluar las amenazas actuales y futuras a las operaciones espaciales, determinar cuándo el comportamiento puede considerarse irresponsable, ‘hacer recomendaciones sobre posibles normas, reglas y principios de comportamiento responsable'”.
Lo que es más: por medio de estos instrumentos, se pretende “contribuir a la negociación de instrumentos jurídicamente vinculantes, de manera que se pueda redactar un tratado que prevenga una carrera armamentista fuera de la Tierra. De esta forma, la ONU pretende dar los primeros pasos para contribuir a la paz en el espacio exterior. Algunos críticos empiezan a pensar que esto no es suficiente.
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¿Habrá armas en el espacio?

Desde hace más de 6 décadas, la intención de ir al espacio exterior había sido científica. Si bien es cierto que, durante la Guerra Fría, se impulsaron estos movimientos para legitimar un discurso de supremacía por parte de Estados Unidos y la Unión Soviética, los esfuerzos se habían mantenido en una dirección de descubrimiento, sin explotación comercial ni bélica.
El primer intento de concretar un tratado de paz en el espacio se dio en 1967. En la actualidad, 111 países mantienen su ratificación desde entonces. La Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos es la autoridad global que observa los procesos relativos a garantizar que el espacio se mantenga como siempre ha estado: sin armas.
Por ello, considera a la Luna y otros objetos celestes como espacios en los que sólo pueden realizarse actividades pacíficas. Además, explica Hanlon, prohibe el uso de cualquier tipo de armamento o desarrollo nuclear más allá de la atmósfera. Aún así, las limitaciones militares son vagas, poco precisas y casi nada discutidas.
¿Y la actividad comercial espacial?
El asunto cobra relevancia cuando diversos empresarios intentan conseguir beneficios de los viajes tripulados al espacio. Al respecto, a la experta le preocupa que esta actividad comercial también traiga consigo “disputas sobre las zonas operativas”, que a su vez, “provoquen respuestas militares gubernamentales“.
Por ello, el equipo de trabajo se piensa reunir dos veces al año hasta 2023, para discutir cuáles serán las limitaciones que apliquen para los países y particulares que quieran obtener beneficios comerciales con este tipo de misiones. Mientras la ONU se termina de debatir cuál es el mejor camino a seguir, Bezos, Musk y otros multimillonarios ya tienen la mirada en las estrellas —y, sin serlo, se dicen a sí mismos astronautas.
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