En lugar de lluvia ácida, en el exoplaneta WASP 121-b caen rubíes, zafiros y otros diamantes en sus tormentas más poderosas. Así de extremas son las condiciones ambientales.
Si en la Ciudad de México nos sorprende que las ventanas se llenen de hollín en la temporada de lluvias, lo más probable es que las condiciones climáticas del exoplaneta WASP 121-b superen cualquier expectativa capitalina. Al caer la precipitación natural, rubíes, zafiros y otros diamantes se desprenden de las nubes. Sin embargo, no caen perfectamente formados, como se encuentran aquí en la Tierra. Por el contrario, están en forma líquida.
Las condiciones meteorológicas en WASP 121-b son tan extremas, que “tiene nubes de metales vaporizados”. Esto permite que piedras preciosas caigan de las alturas. Sin embargo, las lluvias de diamantes suceden en perfecta oscuridad, según un artículo publicado recientemente en Nature Astronomy. Ésta es la razón.
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Un ‘Júpiter súper-caliente’
Originalmente descubierto en 2015, el exoplaneta WASP 121-b es uno de los más estudiados hasta la fecha. A pesar del reto que implica visualizar la atmósfera y condiciones climáticas de cuerpos celestes así, hoy sabemos que éste tiene casi dos veces el tamaño de Júpiter.
Además de ser un gigante gaseoso, tiene un movimiento de traslación sorprendentemente veloz. Lo que es más: tiene temperaturas ambiente que superan los 2,500 grados centígrados, según la cobertura de Science Alert. Termina una órbita alrededor de su estrella principal en poco más de un día.
Con estas características, el hecho de que lluevan diamantes no debería de ser una sorpresa. Los científicos a cargo de investigar el exoplaneta aseguran que este fenómeno sucede en medio de la oscuridad de una noche perpetua. Esto es así porque, principalmente, se dan en su lado más oscuro, al que la luz de su estrella principal no llega.
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Con todo lo anterior, es poco probable que este planeta pase algún filtro biológico para albergar vida. Después de años de observación, además, los astrofísicos lo catalogaron como un ‘Júpiter súper-caliente’, ya que cumple con las características de un gigante gaseoso con temperaturas infernales.
Aunque es una realidad que en este exoplaneta la lluvia dejan diamantes en la superficie, es casi imposible que tengamos acceso a ellas en algún momento. “[…] no tenemos ninguna esperanza de cosecharlos, pero WASP-181 b nos muestra qué fascinante variedad puede existir en los diferentes tipos de mundos que existen”, concluyen los autores.
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