Un artista digital y un equipo de investigadores, hicieron la reconstrucción del rostro de la mujer que padeció sífilis en el siglo XVI.
En el siglo XVI, no se tenían medicamentos para la sífilis. Ello hacía que la enfermedad se manifestara de manera grave en las personas que la portaban. Un ejemplo de ello es una mujer islandesa que padeció la enfermedad hace 500 años, dejándole profundas marcas en el rostro. Una reconstrucción facial hecha por un equipo de científicos nos permite viajar al pasado y ver conocer la condición de salud de esta mujer.
La desafortunada mujer padeció llagas de aspecto doloroso que le atravesaban la cara y tenía un profundo corte en la frente. Uno de los síntomas de la sífilis en su última fase es la erosión ósea, que suele producirse en el cráneo.
Fue precisamente a través de un cráneo encontrado en un cementerio del monasterio de Skriðuklaustur entre 2002 y 2012, que los científicos pudieron examinar hacer el análisis y posterior recreación.
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El modelo refleja “los aspectos más brutales de una enfermedad treponémica”, según los investigadores. El rostro de la mujer se observa cubierto de lesiones óseas típicas de la sífilis terciaria, que se produce entre tres y 15 años después de haberla contraído originalmente.
Se cree que la mujer tenía entre 25 y 30 años cuando murió, y aunque se desconoce la causa de su muerte, podría estar relacionada con su grave enfermedad treponémica.
Además de la sífilis, la mujer padecía artritis y una hipoplasia del esmalte dental. Esta última se manifiesta como un esmalte dental delgado o ausente, que da lugar a surcos en la superficie de los dientes, e indica desnutrición u otros problemas de salud, incluida la sífilis.
La reconstrucción del rostro
La obra de reconstrucción corrió a cargo del diseñador brasileño Cícero Moraes, quien se encontró con el cráneo desfigurado y se sintió conmovido y tentado a descifrar el aspecto de las lesiones craneales.
Moraes reconstruyó inicialmente la mandíbula inferior, que faltaba en el modelo, antes de utilizar el cráneo completo para aplicar los tejidos virtuales. También estudió los cráneos de otras mujeres de origen europeo, americano y del antiguo Egipto procedentes de excavaciones arqueológicas, y utilizó los datos de un donante digitalizado para crear el rostro completo.
La reconstrucción final proporciona una “visión de cómo la sífilis puede convertirse en algo muy grave si no se trata adecuadamente”, escribieron los investigadores.
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Cuando la mujer estaba viva, los tratamientos comunes de la infección venérea en Europa incluían el uso de la corteza de Guaiacum sanctum, o madera santa, que es un antiinflamatorio a base de hierbas.
Los médicos también utilizaban la Raíz de China como medicina oral, frotaban las heridas con mercurio o las exponían a su vapor.
¿Qué es la sífilis?
La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Generalmente se transmite por contacto sexual con las lesiones infecciosas, por transfusión de sangre o de una mujer embarazada a su feto.
Muchas personas con sífilis no presentan ningún síntoma o sólo tienen síntomas menores que pasan desapercibidos. Cuando no se trata, la enfermedad dura muchos años y pasa por diferentes etapas.
La etapa primaria provoca llagas alrededor de los genitales y el ano que duran hasta seis semanas, y la etapa secundaria aparece como erupciones alrededor de la boca, las manos o los pies.
La etapa latente viene después y no presenta síntomas; puede durar años antes de que aparezcan los síntomas de la etapa terciaria. En ella, la sífilis empieza a provocar inflamación de los órganos, incluidos el corazón, los vasos sanguíneos, el cerebro y el sistema nervioso, así como los tejidos.
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