Sherlock Holmes apareció por primera vez en 1887 en el relato “Estudio en escarlata”; es uno de los detectives más famosos de la literatura.
Desde su primera aparición en 1887 en el relato “Estudio en escarlata”, su fama fue inmediata. Hablamos del mítico detective Sherlock Holmes, la creación más famosa del escritor británico Arthur Conan Doyle, quien murió un 7 de julio de 1930.
A partir de entonces, Doyle continuó publicando para el Strand Magazine otras aventuras de este personaje: El signo de los cuatro (1890), Las aventuras de Sherlock Holmes (1891-1892) y Las memorias de Sherlock Holmes (1892-1893).
Hablemos sobre algunas curiosidades, anomalías y secretos de una de las figuras literarias más famosas de todos los tiempos. Este es el gran Sherlock Holmes.
Holmes no usa el razonamiento deductivo para resolver sus casos
Mucha gente supone que Sherlock Holmes utiliza el razonamiento deductivo para resolver los crímenes a los que se enfrenta en las historias que protagoniza. En realidad, lo que utiliza es el razonamiento abductivo.
Por un lado, el razonamiento deductivo parte de una teoría o hipótesis general para poner a prueba diferentes posibilidades para demostrar la teoría preconcebida.
Pero esto no es lo que hace Holmes cuando entra en la escena del crimen. Él no tiene ideas preconcebidas sobre lo que pudo ocurrir.
En lugar de ello, extrapola la información de lo que observa para llegar a conclusiones sobre lo que realmente ocurrió: así funciona el razonamiento abductivo.
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Holmes era adicto a la cocaína
En varios cuentos y novelas, Doyle nos menciona la dependencia de Sherlock Holmes a la cocaína. Sin embargo, nunca se ofrece una explicación de cuándo o por qué Holmes empezó a consumirla.
Algunos expertos en la obra de Doyle creen que el detective consumía cocaína para disipar el aburrimiento cuando no tenía nada que hacer.
Es importante señalar que cuando Conan Doyle escribió estos relatos, la cocaína era una nueva droga milagrosa utilizada como anestésico local y tónico nervioso. No tenía nada que ver con el uso nocivo que se le da en la actualidad.
Conforme se conocieron los peligros de la cocaína, Doyle decidió que Holmes tendría que cambiar sus costumbres e hizo que Watson lo ayudara a desechar su adicción.
Cientos y cientos de adaptaciones a diversos formatos
Desde la llegada del cine a finales del siglo XIX, este personaje ha aparecido en más de 250 producciones en la pantalla grande. Las últimas películas de Holmes son Enola Holmes con Henry Cavill (2020) y Sherlock Holmes 3 con Robert Downey Jr (2021).
Y es muy probable que lleguen muchas más con el paso de los años.
Sin embargo, lo anterior se refiere solo a producciones televisivas o cinematográficas. Hay que tomar en cuenta también otros formatos como obras de teatro, radio, sketches o comics para darse cuenta que el universo Holmes es mucho más amplio.
La Real Sociedad de Química concedió a Sherlock Holmes una beca honorífica
Sherlock Holmes es el primer y único personaje de ficción que tiene una beca honorífica. En 2002, la Real Sociedad de Química británica honró al detective por su uso de la ciencia forense y la química analítica para resolver crímenes.
Mucho antes de que los detectives reales empezaran a utilizar las pruebas forenses para resolver los crímenes, Holmes utilizaba la química, las manchas de sangre, la balística y las huellas dactilares para atrapar a los delincuentes que perseguía.
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Tiene un coeficiente intelectual más alto que Albert Einstein
En su libro Intelligence of Sherlock Holmes and Other Three-pipe Problems (La inteligencia de Sherlock Holmes y otros problemas de tres tubos), el autor británico John Radford utilizó casos e historias para medir el coeficiente intelectual de Sherlock.
El autor llegó a la conclusión de que Sherlock Holmes tiene un CI de 190. Esto es mayor que el de Albert Einstein, quien tenía un CI de 160. Por tanto, podemos decir que Holmes es un supergenio.

Las inspiraciones para crear al personaje
Conan Doyle admiraba a profundidad al Dr. Joseph Bell, profesor de la Universidad de Edimburgo, quien podía diagnosticar las enfermedades de los pacientes con sólo mirarlos. Doyle se basó en él para detallar las habilidades de percepción de Sherlock.
En un principio llamó al detective Sherrinford, pero cambió de opinión. Para el nombre del detective se basó en dos conocidos jugadores de cricket de Nottingham: Sherwin y Shacklock de los que el autor era fanático.
Así que decidió combinar sus nombres: Sherlock.
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¿Alguien más se llama Sherlock?
Desde la primera aparición de Holmes en 1887, un total de nueve personas se han llamado Sherlock Holmes en toda Inglaterra. En el Censo de Gran Bretaña y Gales de 1911, los datos mostraron que una familia tenía dos miembros llamados Sherlock y Mycroft Holmes que vivían en Yorkshire.
Desde 1996 hasta 2011, el nombre no apareció en ninguna lista de nombres, sin embargo, en 2012, cinco bebés se llamaron Sherlock.
Conan Doyle mató a Sherlock Holmes… y lo revivió
Para muchos seres humanos, la repetición de los actos lleva al tedio y el aburrimiento. Después de tantos años de escribir las historias de Holmes, Doyle estaba cansado del detective y se quejaba de que le impedía enfocarse en otros temas.
Entonces tomó la decisión de matar a su personaje. En su cuento de 1893 “El problema final”, Holmes cae al vacío mientras lucha contra su archienemigo, el profesor Moriarty, en las cataratas de Reichenbach.
Sin embargo, ocurrió lo insospechado: el público se enfureció a tal grado que Doyle tuvo que resucitar al detective. La bibliografía de Holmes se resume en 56 relatos y cuatro novelas escritos entre 1887 y 1927.
Sus conocimientos sobre el sistema solar eran bastante deficientes
En “Estudio en escarlata”, Sherlock declara que desconoce que la Tierra gire alrededor del sol, después de oírlo del Dr. Watson. Su argumento es que tales cosas no se relacionan con su trabajo.
Sherlock le explica además a Watson que la mente humana es un palacio vacío con una capacidad finita para almacenar información, y que depende de nosotros decidir qué información merece la pena obtener.
También pronuncia frases como:
“¿Qué diablos me importa? Dices que damos la vuelta al sol. Si diéramos la vuelta a la luna, no habría ninguna diferencia para mí ni para mi trabajo”.
Sin embargo, contradijo esta idea en “El valle del miedo”, donde dice que todo conocimiento es vital para un detective.
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