La percepción del tiempo cambió a partir del COVID-19 porque “estaba estrechamente relacionado con sus emociones”, explica un estudio.
En marzo de 2022 se habrán cumplido dos años de que se declaró la emergencia sanitaria global por COVID-19. Aún así, hay eventos que pasaron justo al inicio de la pandemia que nos parecen extrañamente cercanos, como si hubieran pasado hace sólo un par de meses. En contraste, cosas que pasaron hace un par de semanas se sienten lejanos, difusos, como si estuvieran a semestres de distancia.
Este fenómeno social no es una casualidad. Por el contrario, se trata de una consecuencia inmediata de cómo la vida tuvo que cambiar de súbito, y ajustarse a una dinámica que la humanidad no conocía. Cuando la vida empezó a circunscribirse al trabajo, estudio y relacionamiento en casa, la percepción del tiempo de las personas cambió. A nivel emocional, según un estudio de la University of Delaware, en Estados Unidos, estos han sido los estragos del COVID-19 en el mundo.
Han pasado 19 meses

Han pasado 19 meses desde marzo de 2020. A poco más de año y medio de declarada la emergencia sanitaria por coronavirus, la pandemia ha tenido significados diferentes para cada persona. Inevitablemente ha traído pérdidas: trabajo, estudios, viviendas, seres queridos. En algún nivel, estos espacios sociales que antaño formaban parte de la vida en sociedad cambiaron, tal vez para siempre.
De acuerdo con Philip Gable, psicólogo de la University of Delaware, estas modificaciones radicales no pasan desapercibidas para la salud mental de las personas. Aunque sea de manera inconsciente, los eventos traumáticos relacionados al COVID-19 buscan una salida. En muchos de nosotros, se ha manifestada en la manera en la que entendemos el tiempo. Incluso para las personas que no se contagiaron de coronavirus, la percepción de los días, las semanas y los meses es diferente a como lo era antes de la crisis.
En su artículo para The Conversation, Gable explica que la percepción del tiempo cambió a partir del COVID-19 porque “está estrechamente relacionado con sus emociones“. De esta manera, las personas que padecieron largos periodos de estrés sostenido percibieron que el tiempo se ralentizaba. En contraste, quienes lograron administrar sus emociones de una manera más sana, sintieron que el 2020 pasó más rápido.
Te sugerimos: Incluso los casos leves de COVID-19 dejan estragos en el cerebro, y los científicos no saben porqué
Percepción del tiempo, emociones y COVID-19

“Resulta que incluso durante una pandemia, el tiempo vuela cuando te diviertes“, escribe Gables en su artículo. Aunque el psicólogo reconoce que es medible y objetivo, resulta ser que la manera en la que los seres humanos lo experimentamos cambia de acuerdo con la situación emocional en la que nos encontremos. La crisis sanitaria vino a evidenciar este fenómeno con más fuerza.
Uno de los factores determinantes es la motivación, de acuerdo con la investigación que condujo en Estados Unidos. Así lo explica el autor:
“La motivación […] se asocia con el paso del tiempo más rápido, lo que en última instancia resulta en pasar más tiempo comprometidos con algo que nos hace sentir bien”.
De la misma manera, los resultados del estudio revelaron que mantener relaciones sociales e íntimas con otras personas fuera del lugar donde vivimos ayuda a las personas a mantener la motivación alta. 50 % de la población encuestada para la investigación reportó un sentimiento de letargo a raíz de los encierros. En contraste, 25 % se sintieron más livianos al alejarse de los tumultos previos a la pandemia.
Sin embargo, la cifra que sintió un abatimiento por la pandemia protagonizó en los resultados. En gran medida, estima Gables, se debe a que la pandemia frenó el relacionamiento social de las personas. En consecuencia, la percepción del tiempo cambió con la crisis sanitaria por COVID-19.
Sigue leyendo:
5 formas comprobadas por la ciencia para reducir el estrés pandémico
Depresión, ansiedad e insomnio: el misterio de cómo afecta COVID-19 al cerebro