Después de las 20 semanas de embarazo, tomar aspirina podría generar problemas renales severos en el desarrollo del feto, informa la FDA.
La cajita está ahí, en el botiquín de casi cualquier hogar en el planeta. Como alivio para la fiebre, la migraña y un método antiinflamatorio, la aspirina forma parte de la vida cotidiana de las personas. Muchas veces, la gente se la administra a sí misma sin darse cuenta de que se está automedicando, o sin pensar los efectos secundarios que la pastilla podría tener al mezclarse con otros fármacos —el alcohol incluido.
Desde hace 50 años, la ciencia ha sabido que tomar aspirina durante el embarazo aumenta significativamente el riesgo de tener complicaciones de gestación. Entre ellas, de acuerdo con la cobertura de Science News, protagonizan los abortos espontáneos. Esto es lo que sabemos.
Problemas renales en el feto y falta de líquido amniótico

Es común que las mujeres tomen aspirina para amortiguar los dolores menstruales. La medicina es tan común que, sin saberlo, podrían haberse tomado una pastilla durante los primeros meses de embarazo. Incluso durante esta etapa preliminar del proceso de gestación, el fármaco puede interferir con el desarrollo fetal, así como generar complicaciones que devengan en un aborto espontáneo.
No sólo este fármaco podría ser responsable de complicaciones en la gestación, sino cualquier otro fármaco antiinflamatorio, reporta la Food and Drug Administration en Estados Unidos para su nuevo plan de etiquetas en medicinas:
“Los cambios incluyen un nuevo etiquetado para explicar que si las mujeres toman los medicamentos alrededor de las 20 semanas o más tarde en su embarazo, los medicamentos pueden causar problemas renales raros pero graves en el feto, lo que puede conducir a niveles bajos de líquido amniótico (el cojín protector que rodea el feto)”, explica la institución.
Parte del problema es que la aspirina se puede comprar sin prescripción, y las mujeres pueden administrársela a sí mismas sin saber de estos riesgos. A pesar de ello, estos hallazgos no son nuevos. Desde hace 50 años se han observado las consecuencias de tomar aspirina durante el embarazo con ratones de laboratorio. En plena crisis sanitaria por COVID-19, se están apenas planteando reformas para la distribución del fármaco al interior del país.
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Después de las 20 semanas de gestación

“Es importante que las mujeres comprendan los beneficios y riesgos de los medicamentos que pueden tomar durante el embarazo”, enfatiza Patrizia Cavazzoni, directora interina del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA. Por esta razón, la institución recomienda enérgicamente no tomar aspirina después de las 20 semanas de embarazo.
Más allá de las 30 semanas de embarazo, este tipo de sustancias impactan directamente en la salud cardíaca del feto. Si un médico prescribe este tipo de medicamentos, siempre lo hará con la mínima dosis recomendada, ya que el organismo del bebé por nacer puede verse gravemente afectado a nivel vascular y renal.
Sin embargo, el reporte no se limita al uso de aspirina, sino a cualquier antiinflamatorio que pueda comprarse sin receta en las farmacias. Para ello, las autoridades en Estados Unidos recomiendan seguir las indicaciones del ginecólogo que esté atendiendo el embarazo de cerca. Bajo sus instrucciones, será más sencillo saber qué hacer en caso de dolores fuertes de cabeza, o cualquier malestar relacionado con el proceso de gestación.
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