Un experimento en China logró el nacimiento de 10 crías a partir de ratas macho embarazadas.
Simone de Beauvoir decía que mujer se no nace, se hace. Una de las críticas más ácidas que se hace desde el punto de vista materialista-biológico a la reconstrucción es justamente ése: que las diferencias entre hombres y mujeres se aprecian a nivel reproductivo. Desde esta óptica, son ellas las que conciben y llevan el proceso de gestación en el vientre. China está a punto de desmentir este dogma científico, con la experimentación de embarazos masculinos exitosos en ratas de laboratorio.
Un modelo alternativo de embarazo

Un equipo de científicos chinos construyó un modelo de embarazo basado en ratas de laboratorio. La diferencia con procesos experimentales anteriores, es que en esta ocasión se probó en machos. A partir de estos esfuerzos en un entorno controlado, 10 ratas han nacido con éxito por vía cesárea. Como van las cosas, este modelo alternativo de concepción podría extenderse a otras formas de vida.
A pesar de los resultados favorables de la investigación, los procedimientos han generado oleadas fuertes de polémica bioética. En la concepción original de lo que la maternidad significa, no entra la posibilidad de que existan embarazos masculinos —menos aún que sean exitosos. Más allá de la lente positivista con la que se tiende a mirar estas problemáticas, la raíz de esta incomodidad podría estar en la cultura.
El filtro occidental no admite que las familias se generen más allá del vientre femenino. Ellos inseminan; ellas se embarazan. A pesar de que la naturaleza tiene ejemplos de fenómenos contrarios, como el de los caballitos de mar, la noción de que sean los hombres quienes lleven el proceso de gestación genera tensiones ácidas en esta parte del mundo. Al equipo de investigadores de la Universidad Médica Militar con sede en Shanghai poco le importó esta visión eurocéntrica.
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Más allá del vientre materno

En principio, la ciencia no es dogmática. Siglos de investigación materialista, sin embargo, han demostrado que las ‘ciencias exactas’ siempre están permeadas por el contexto social, político e ideológico en el que los científicos se desenvuelvan. Por esta razón, los experimentos de embarazos masculinos no generaron ruido en China.
Por el contrario, han sido considerados como ejemplos de avance tecnológico. Hasta ahora, se han realizado cirugías para producir “un par parabiótico heterosexual al unir una rata macho castrado y una hembra”, según la cobertura de Global Times. Tras un periodo de 8 semanas, los embriones generados se injertaron en un útero femenino. El procedimiento culminó en una cesárea el día embrionario 21.
A pesar del ánimo generalizado de los científicos chinos, el argumento ético traspasa el punto de vista antropocéntrico. Según reportaron medios locales, para que el método fuera efectivo fue necesario cocer a los ratones macho a cuerpos de hembras vivas. A diferencia de los seres humanos, estos animales no escogieron voluntariamente ser sujetos de este tipo de intervenciones, tachadas de manera posterior como ‘crueldad animal’.
Aunque la tasa de éxito fue muy baja, 10 ratas lograron desarrollarse con éxito y crecer hasta la edad adulta. Con estos resultados, los científicos chinos plantean la posibilidad de migrar estas técnicas de gestación hacia otras especies. En un futuro no tan lejano, incluso, podría aplicarse a seres humanos.
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