Este país africano ocupa 1,240,192 km2 de superficie. En cinco lustros perdió más del 30% de su cobertura, que bajó de 66,900 a 46,360 km2.
Aquí la deforestación ha afectado mucho a los campos de cultivo, pues los árboles constituyen una barrera contra los fuertes vientos del desierto y evitan con su sombra que los intensos rayos solares evaporen el agua de lluvia.
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