Joseph Henney sufrió la pérdida de varios familiares y la unión con el caimán se hizo más fuerte. El animal parecía hacer cosas por animarlo.
Joseph Henney no acude con un especialista en terapia psicológica para tratar sus problemas emocionales. Para ello, prefiere la compañía de WallyGator, un caimán con el que Henney duerme y pasa la mayor parte de su tiempo. Henney conoce muy bien los gestos y el comportamiento de su amigo WallyGator:
“Cuando gira su nariz hacia ti, significa que espera un beso”, dice Henney, de 69 años, que se hace llamar Joie (se pronuncia “Joe”) y vive en Jonestown, Pensilvania. “Es superdulce”.
Hombre y animal llevan una vida inusual. Van juntos al supermercado, al parque, y además ven juntos la televisión, cómodamente instalados en un sofá.
El caimán tiene 7 años de edad y mide 1,5 metros. Es una celebridad en redes sociales como Instagram y TikTok, donde tiene una gran cantidad de seguidores. Diarios de todo el mundo han recogido esta historia para darla a conocer a sus sorprendidos lectores.
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Así nació la amistad entre Joseph Henney y WallyGator
La relación de amistad entre Henney y WallyGator comenzó en 2015 cuando un amigo de Joseph llamó desde Florida y le preguntó si podía acoger a unos cuantos caimanes que se habían encontrado en un estanque de Orlando.
El hombre no dudó en aceptar, ya que le gusta cuidar de estos animales, además de dedicarse a la artesanía en madera. Aceptó cuidar a tres de ellos. Al poco tiempo, dos se fueron a refugios de reptiles en Nueva York y Nueva Jersey. El tercero se lo quedó y le puso como nombre WallyGator, que entonces tenía 14 meses.
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Pensilvania es uno de los estados de la Unión Americana donde la tenencia de caimanes es legal. A modo de pasatiempo, Henney ha ayudado a reubicar caimanes, serpientes e iguanas no deseados en santuarios silvestres durante unos 30 años. Mantiene a todos estos animales en su casa dentro de recintos separados. Luego encuentra santuarios o zoológicos que los acojan.
Mucha gente ya sabe que se dedica a ello y, por lo tanto, no dudan en llamarlo para rescatar caimanes. Casi siempre se trata de casos en los que familias rescatan caimanes pequeños que se convierten en un problema cuando crecen. Hay que tomar en cuenta que estos animales conservan los mismos instintos que cuando vivían codo a codo con los dinosaurios.

No es un caimán cualquiera
Aunque lo pueden hacer, los caimanes no son animales precisamente domésticos. Suelen vivir en agua dulce y su piel no necesita permanecer húmeda para sobrevivir.
“No es habitual que la gente quiera tener caimanes como mascotas, aunque ocurre más de lo que la mayoría de la gente cree”, dijo Joseph al Washington Post. “Cuando llegan a un metro, nadie los quiere. Pueden morder y son extremadamente difíciles de manejar”.
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Son depredadores bastante desconfiados, pues están programados para creer que otras criaturas quieren comérselos. Por ello viven a la defensiva y atacan.
Desde que WallyGator llegó a casa de Joseph Henney, mostró un comportamiento inusual. Según Henney, no comía ratas vivas y mostraba una gran afición por las palomitas de queso.
Pronto, Henney se dio cuenta de que el caimán se comportaba como si fuera un cachorro: lo seguía a todas partes y le mostraba afecto.
“Le gustaba que le cogieran en brazos, y pensé: ‘Vaya, es un caimán súper simpático y amistoso'”, dijo Henney.
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Un grato apoyo emocional
En 2017, Henney sufrió la pérdida de varios familiares y la unión con el caimán se hizo más fuerte. El animal parecía hacer cosas por animarlo como jalarle las cobijas. Se convirtió en una especie de terapia emocional para este hombre.
Después de rellenar una solicitud en el sitio Service Animals, Henney recibió la aprobación y un certificado junto con un arnés y una correa para WallyGator. Su mascota tiene que recibir el certificado cada año.
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Actualmente, Joie Henney recibe tratamiento de radiación por un cáncer de próstata. Por supuesto, Wally es su apoyo emocional.
“Es un gran apoyo para la gente que necesita sonrisas”, dijo Henney. “Trabaja con muchos adultos y niños con necesidades especiales. Pone miles de sonrisas en las caras de la gente casi todos los días. Consuela a la gente cuando está triste”.
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