Hábiles voladoras, aquí imágenes de estas exóticas aves por Klaus Nigge
Fotografía de Klaus Nigge. Por la tarde grandes bandadas de flamencos abandonan los puestos de cría para pasar la noche en aguas someras. www.nigge.comFotografía de Klaus Nigge. Los futuros padres fabrican con el pico un montículo de barro para el huevo. Cuando este eclosiona, los orgullosos progenitores alimentan al pollo con leche de buche, una sustancia rica en grasas y proteínas que ambos padres producen en el tracto digestivo y regurgitan para la cría. www.nigge.comFotografía de Klaus Nigge. Los pigmentos de las artemias, pequeños crustáceos abundantes en Yucatán, donde han sido fotografiados estos flamencos, dan a las plumas de las aves su tono coralino. www.nigge.comFotografía de Klaus Nigge. Cuando los pollos tienen un par de semanas, los padres los dejan en la guardería, y se van en busca de comida, turnándose de día y de noche para alimentarlos. Aunque unos pocos adultos los cuidan, los pequeños son vulnerables al ataque de depredadores, como perros y jaguares. www.nigge.comFotografía de Klaus Nigge. Un flamenco del Caribe corre para levantar el vuelo y despegar de una laguna somera en Rúa Lagartos. Estas aves son hábiles voladoras, en solitario y en bandadas. www.nigge.comFotografía de Klaus Nigge. Despiertos antes del alba y reunidos en un recinto para ser anillados antes de que inicien sus viajes, un grupo de flamencos jóvenes se apiña en la Reserva de la Biosfera de Rúa Lagartos, en México. Las bandadas pueden trasladarse cientos de kilómetros sin dispersarse en busca de comida. www.nigge.comFotografía de Klaus Nigge. Los flamencos, siempre fieles a sus bandadas salvajes, se mueven al unísono cuando perciben una amenaza. Aquí, cerca de Sisal, en México, una avioneta de investigación los está sobrevolando. Varios grupos reproductores importantes viven en los estuarios del mar Caribe, y más allí. www.nigge.comFotografía de Klaus Nigge. Los flamencos se reúnen para el cortejo en la península de Yucatán, México. www.nigge.com