Cinco propuestas de arte contemporánea que nos deslumbran por su gran creatividad e innovación
Esculturas épicas de LEGO. Estos artistas han dado al clásico juguete un nuevo nivel con estas esculturas épicas. Estas obras de are inteligentes, que van desde los niños en bicicleta de Ernest Zacharevic hasta las escaleras anamórficas del metro de Panya Clark, están hechas para volver a la vida con la interacción de la gente. Así, el público se vuelve parte del arte, brindando una nueva dimensión creativa al trabajo.Como este retrato pixeleado hecho a partir de miles de crayones, en un estilo puntillista, del artista Christian Faur.Usando miles de bloques LEGO, cada artista detrás de estas piezas han del juguetes un arte por sí mismo.Desde el dosel de arco iris en Portugal hasta el patrón rosado de Bulgaria, estas muestras no son para mantenerte seco, sino para demostrar que el arte extraordinario puede ser hecho a partir de objetos ordinarios.Miles de piezas en una. Desde el río de libros Luzinterruptus hasta las formas hechas de botones y tachuelas de Ran Hwang, estas instalaciones nos muestra lo que puede pasar cuando miles de pequeñas piezas están en manos de artistas pacientes. Aires de romanticismo venidos de paraguas variopintos. Construidos cuidadosamente, bloque por bloque, estas obras de arte que incluyen una casa victoriana tenebrosa, una baticueva y un coliseo romano, son demasiado increíbles. Con el auge de los lectores electrónicos, estas obras tienen cierto valor sentimental. Muestra de paraguas. Casi siempre dispuestos en el armario hasta la temporada de lluvias, ahora los paraguas aparecen en diferentes instalaciones e intervenciones alrededor del mundo. La determinación, disciplina y sentido de dimensiones puede resultar en admirables obras de arte visual.Esculturas de libros. Desde las esculturas asombrosas de Briam Dettmer y Guy Laramee hasta el iglú de Miler Lago, los libros no habían sido tan populares. Arte callejero interactivo. El arte callejero no sólo sirve para un discurso social o político, algunas veces está ahí para el goce de lo que pasan por ahí. Son un buen recuerdo de que, a pesar que vivimos en la era de Internet, los libros siempre tendrán su lugar.