Esta es la historia de Ghislaine Maxwell, la heredera británica condenada a 20 años en prisión por ser cómplice de Jeffrey Epstein.
Ghislaine Maxwell era ese tipo de persona a la que el mundo no podía negarle nada. Heredera de una dinastía de empresarios ingleses, su nombre figuraba al mismo tiempo en la lista de invitados a la Met Gala, entre los amigos de figuras como el príncipe Andrés, en las actas constitutivas de una de las editoriales más importantes del Reino Unido y como una de las máximas representantes del activismo según la ONU. Sin embargo, las cosas cambiaron en 2017, cuando la socialité fue señalada de haberse valido de sus privilegios para formar una pequeña red de tráfico sexual al servicio de sus amigos poderosos.
Allí fue cuando las puertas comenzaron a cerrarse para una mujer que estaba acostumbrada al prestigio, al glamour y al secreto. Fue hasta que la extraña relación entre Maxwell y el magnate pedófilo Jeffrey Epstein fue investigada y expuesta a la luz pública que su nombre salió de la burbuja en la que había habitado y llegó a los periódicos de todo el mundo, a los carteles de se busca y a demandas legales. Así fue la caída de la cómplice “asquerosamente rica” de otros seres igual de asquerosos y quizá un poco más ricos.
¿Quién es Ghislaine Maxwell?
Nacida el 25 de diciembre de 1961, Ghislaine Noelle Marion Maxwell creció rodeada de lujos y oportunidades. Durante su juventud, por ejemplo, la hija de la profesora Elisabeth Meynard y el mogul de los medios Robert Maxwell pasaba sus días en una mansión de 53 habitaciones. Cuando no estaba en la propiedad, tomaba cursos en algunas de las escuelas de mayor renombre del Reino Unido.
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Su debut en la escena social británica se dio en la década de los ochenta. Apenas se había graduado del Colegio Balliol de la Universidad de Oxford y su padre le había conseguido un trabajo directivo en el Oxford United Football Club, del que era dueño. Además de explotar su carrera en Historia Moderna y Lenguas con una colaboración en el extinto diario ‘The European’ –también propiedad de los Maxwell–, Ghislaine fundó un club donde se rodeaba de las mujeres más importantes de Inglaterra. Era la chica perfecta. Su atractivo natural y facilidad para socializar fue rápidamente notada por Robert, quien la convirtió en su principal aliada en los negocios.

En 1991, el patriarca fue encontrado muerto en el mar de las Islas Canarias. Su yate, nombrado ‘Lady Ghislaine’ para dejar en claro su afinidad con su hija, estaba detenido cerca de su cuerpo. Aunque las autoridades dictaminaron que el deceso había sido un accidente, Ghislaine nunca estuvo de acuerdo con la hipótesis y señaló en diferentes ocaciones que Maxwell había sido asesinado.
La socialité asquerosamente rica que conseguía víctimas para Jeffrey Epstein
Tras la muerte del empresario, la familia Maxwell enfrentó diversas acusaciones de socios que habían sido defraudados por Robert y sus hijos. En 1992, extrabajadores del Mirror Group Newspapers señalaron que el supuesto magnate había robado casi 400 millones de libras del fondo de pensiones de la editorial. Ese mismo año, Ian y Kevin –hermanos de Ghislaine– fueron detenidos por las autoridades inglesas acusados de fraude.
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Con su prestigio manchado, Ghislaine Maxwell abandonó Europa y se mudó a Estados Unidos. Fue en ese país donde se reencontró con Jeffrey Epstein, un financiero estadounidense que le había presentado su padre una década atrás. Aunque no tenía experiencia en relaciones, la ahora empresaria formó un vínculo con Epstein del cual muchos no tienen claridad. En ocasiones se les describió como pareja, otra como socios y algunas veces, el propio Jeffrey dijo que Ghislaine era su mejor amiga; la mujer en la que ponía sus manos, sus negocios y sus más oscuros secretos.

Por décadas, Ghislaine Maxwell gozó de las comodidades que el dinero y los amigos indicados podían ofrecerle. Se estableció como una integrante más del jet set neoyorquino, fingió ser una empresaria exitosa e incluso fundó una organización sin fines de lucro que buscaba proteger los océanos. Maxwell estaba involucrada en todas las esferas sociales indispensables para alguien de su categoría.
Asquerosamente ricos
En enero de 2015, una mujer menor de edad acusó a Maxwell de haberla reclutado para ofrecer servicios sexuales a algunos de los invitados de la mansión de Epstein en Florida. Según relató, en 1999, Ghislaine se acercó a la joven –trabajadora del spa del club Mar-a-Lago de The Trump Organization– y le ofreció dinero a cambio de dar placer a una serie de hombres. Por meses, la denunciante viajó por muchas partes de Estados Unidos para participar en supuestas fiestas sexuales organizadas por Epstein y Maxwell. El príncipe Andrés de York, uno de los amigos de la socialité, era uno de los huéspedes frecuentes de la isla donde sucedieron muchas de las reuniones.
Si bien, el caso fue descartado gracias a un acuerdo millonario, las sospechas sobre los comportamientos de Epstein y Maxwell comenzaron a crecer. Cuando otro de los amigos de la pareja, Donald Trump, llegó a la presidencia de los Estados Unidos y el movimiento Me Too comenzó a obtener justicia para las víctimas de crímenes sexuales, el imperio construido en penumbras por la británica y el estadounidense comenzó a quebrarse.
El 6 de julio de 2019, Jeffrey Epstein fue arrestado por las autoridades federales en Estados Unidos. Lo acusaban de haber contratado a 36 mujeres para tener sexo con ellas, la mayoría eran menores de edad al momento del ofrecimiento y el pago. Todas las víctimas señalaron que Maxwell era parte del plan. Era cuestión de tiempo para que las autoridades fueran por ella. La sospechosa muerte de Epstein, ahorcado en su celda el 10 de agosto de ese mismo año, incrementó la urgencia.
¿Qué pasó con Ghislaine Maxwell?
El 20 de julio de 2020, tras meses viviendo con bajo perfil, Ghislaine Maxwell fue señalada por el gobierno de los Estados Unidos de haber conformado una red de tráfico sexual con menores de edad. Se le negó enfrentar el proceso en libertad ante las posibilidades de escape.
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Durante más de un año, la Justicia estadounidense hizo todo lo posible por garantizar una condena para la presunta culpable. El juicio, uno de los más polémicos de los últimos tiempos, se desarrolló con cautela. De hecho, fue tanto el cuidado que hubo alrededor del procedimiento que muchos sospecharon que las autoridades podrían estar encubriendo a otras figuras importantes que también habían sido amigos de Epstein, como el expresidente estadounidense Bill Clinton o el empresario Bill Gates.

El 29 de diciembre de 2021, Ghislaine Maxwell fue encontrada culpable de cinco cargos penales, incluyendo uno de tráfico sexual de infantes. Su condena fue de 20 años en prisión. La verdad continúa saliendo a la luz y los terribles delitos de los que Maxwell fue cómplice siguen sumándose a su expediente criminal.
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