El temor exacerbado a manejar dinero o a que este pueda tener algún efecto pernicioso, como corrompernos, lleva a algunas personas –pocas, no es una fobia precisamente común– a tratar de alejarse de todo lo relacionado con él, algo más que difícil.
Algunos psicólogos señalan que este mal se origina en la frustración que puede ocasionar no tener la cantidad suficiente para conseguir las metas que uno se ha propuesto, o a la de pasar por graves aprietos económicos.
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