Las hazañas las escriben quienes se atreven a desafiarlo todo y, sobre todo, a todos. Anne Lister (Welton, Reino Unido, 1791-Kutaisi, Georgia, 1840) así lo hizo. Esta mujer dejó en sus diarios un testimonio de lo que significa ser uno mismo y defender unos ideales a costa de todo.
Los diarios de Anne Lister se componen de cuatro millones de palabras, organizadas en 24 volúmenes y dos cuadernillos, que escribió a lo largo de más de tres décadas. En las páginas de estos materiales Lister detalló una serie de fascinantes experiencias que nos permiten hacer un recuento de su biografía, la cual detallamos a continuación.
Anne Lister es uno de los grandes íconos del lesbianismo a nivel mundial. Vivió en la Inglaterra victoriana, una sociedad cuidadosa y respetuosa de la alta moral y las buenas costumbres.
Lister desafió todo convencionalismo: vestía absolutamente de negro y con una clara tendencia masculina, lo cual hacía que la gente la volteara a ver y murmurara a su alrededor en su natal Halifax. En su diario, dejó notas que hablaban sobre ello:
“La gente generalmente comenta, cuando paso, cuánto me parezco a un hombre”.
Desde pequeña tuvo que luchar contra el hecho de ser “diferente”: cuando tenía siete años su madre la dejó en un orfanato, en el cual las profesoras encargadas ya veían en ella tendencias que no eran las consideradas “habituales”.
Por ello decidieron aislarla en una habitación aparte en el ático del edificio donde estaba el orfanato. Se cree que fue en esta época en la que comenzó la redacción de su diario, cuyo contenido creó con mensajes crípticos para que nadie pudiera acceder a sus mensajes.
Estos elementos secretos los conseguía gracias a un código que mezclaba griego, latín, símbolos matemáticos, puntuación y el zodíaco.
TAMBIÉN LEE: La historia del ejército griego que estaba conformado por 150 parejas de guerreros y amantes gays
Según sus diversos biógrafos, fue en este ático donde Anne tuvo su primera experiencia sexual con una compañera de orfanato, Eliza Raine. En sus diarios, ambas chicas escribían “felix”, que significa feliz en latín, para registrar sus encuentros sexuales.
Pero las intenciones de Anne eran muy distintas de las de Eliza: mientras ésta estaba profundamente enamorada de su amante, Anne veía en Eliza la posibilidad de acceder a una fortuna considerable sin casarse con un hombre.
Pero al final esto no fue suficiente para Anne y decidió dejar a Eliza Raine, pues su deseo de conocer a más mujeres pudo más que el anhelo de vivir de manera acomodada. Cuando se separaron, Raine cayó en una profunda depresión y terminó sus días encerrada en un manicomio.
Anne amó profundamente a la encantadora hija de un médico local: Mariana Belcombe. Ambas hacían largos viajes para visitarse mutuamente entre York y Halifax. Las relaciones lésbicas en la Inglaterra victoriana no eran infrecuentes, pero quienes estaban inmiscuidas en ello, cuidaban de que nadie lo supiera.
Ambas mantuvieron lo más oculto posible su noviazgo, hasta que en 1815, Mariana aceptó casarse con un viudo adinerado. Decepcionada, Anne asistió a la boda que se efectuó en una iglesia de York.
Aun así, continuaron viéndose de manera secreta para seguir con su apasionado romance. Mientras Mariana guardaba las apariencias de mantener un matrimonio fiel, Lister tenía otras amantes.
En 1824, Anne viajó a París con el deseo de sumergirse en el ambiente de la capital francesa y aprender el idioma. En este periodo se hizo amante de una mujer más grande que ella: Maria Barlow, una viuda de Guernsey.
Sin embargo, el romance acabó al poco tiempo y Anne volvió a Inglaterra en gran parte debido que nuestro personaje heredó una mansión en Shibden, que perteneció a su tío James.
Esta estancia en París marcó su tendencia a hacer viajes con frecuencia, de los cuales se convirtió en una apasionada. Tiempo después regresaría a esta ciudad en compañía de otra amante: Vere Hobart, hermana del conde de Buckinghamshire. Sin embargo, Vere dejaría a Anne para casarse con un oficial del ejército.
“Mis planes de alta sociedad fracasan. He tenido mi capricho, lo he intentado, y me ha costado bastante”, escribió en su diario.
Después de la decepción que significó la ruptura con Vere, Anne regresó a su finca de Shibden para enfocarse en el negocio del carbón. Por aquellos años era poco usual ver a una mujer haciéndose cargo de una industria típica de hombres, pero ella nació para romper estereotipos (de eso no cabía ninguna duda).
No solo llevó a Shibden a reformarse y adquirir un aspecto más próspero, sino que se ganó el respeto de los carboneros de aquellos tiempos, que veían en Anne a una competidora digna de respeto.
AHORA LEE: Stonewall: la noche que la comunidad LGBT+ se rebeló y forjó la lucha del orgullo gay
La vida le tenía preparado un trago dulce a Anne con una mujer que se llamaba casi como ella: Ann Walker. Ambas se conocían desde muchos años atrás. Anne era más grade que Ann, pero eso no fue impedimento para que la viera como la mujer con la que se veía compartiendo su vida.
“Ella tenía el ideal del amor romántico y sentía que solo encontraría la felicidad final con una compañera que la entendiera, que la amara, que la respetara, que se pudieran cuidar mutuamente y con la que tuviera complicidad”, dice Carmen Álvarez Hernández, traductora de Caballero Jack: los diarios de Anne Lister.
Es verdad que a lo largo de su vida mantuvo muchos affaires con muchas mujeres, pero finalmente encontró a Anne Walker”.
“Realmente me sentí bastante enamorada de ella en la cabaña”, escribió Anne en su diario. “Quizás después de todo, ella me hará realmente más feliz que cualquiera de mis amores antiguas”.
Las mujeres se casaron el Domingo de Pascua de 1834 en la Holy Trinity Church de Goodramgate, en York, en una boda simbólica. Así de rebelde era Anne. Antes de ello, no faltaron ciertas dificultades, ya que Ann Walker no se encontraba del todo convencida de la nueva vida que se vislumbraba ante ella. Al final terminaron por instalarse juntas en Shidben.
En la Holy Trinity Church de Goodramgate, en York, hay una placa que recuerda el matrimonio simbólico entre Anne Lister y Ann Walker.No faltaron las burlas ante la pareja. La moral victoriana no estaba lista para ver a dos mujeres viviendo juntas sin esconderse de nadie.
Un anuncio burlón apareció en el diario Leeds Mercury anunciando el matrimonio del “Capitán Tom Lister de Shibden Hall con la señorita Ann Walker”. También llegaron cartas anónimas dirigidas al “Capitán Lister” donde felicitaban a la pareja “por su feliz unión”.
Este material es uno de los testimonios más reales y cercanos para conocer la vida de esta fascinante mujer, que se enfrentó a la estricta sociedad británica del siglo XIX, sobre todo por su valentía.
TAMBIÉN LEE:
Gente alegre: el origen de la palabra “gay”
10 grandes películas LGBT para celebrar el Mes del Orgullo
Chavela Vargas y Frida Kahlo: así fue la relación prohibida entre dos mujeres volcánicas
¿Por qué no se celebra un día de orgullo hetero en el mes de la diversidad sexual?
¿Por qué no nos caemos de la cama al dormir? Todo tiene que ver con la conciencia de nuestro cuerpo…
Alguna vez te has preguntado, ¿cuánto tarda un cuerpo en descomponerse por completo? La respuesta la encuentras en estas líneas.…
La Antártida es el continente más frío, seco y alto del mundo, así como el desierto más grande del mundo.…
El nombre Kummakivi se traduce como "roca extraña". Los geólogos especulan que los glaciares llevaron la roca a su posición…
El sapo más grande del mundo pertenece a la especie sapo de caña (Rhinella marina). Entérate de más detalles acerca…
Las garras de los velocirraptores no eran un arma de muerte para sus presas, sino que tenían un propósito muy…