Un planteamiento matemático del siglo diecisiete permaneció sin resolverse durante casi 360 años
En 1637 el matemático francés Pierre de Fermat (1601-1665) formuló un teorema sobre curvas elípticas que permaneció 358 años sin comprobación. En ese lapso se convirtió en uno de los rompecabezas algebraicos más famosos, a tal grado que algunas universidades europeas realizaban concursos científicos para determinar la respuesta.
Entre 1902 y 1912 se publicaron poco más de mil soluciones erróneas. No fue sino hasta 1995 que el matemático inglés Andrew John Wiles (1953) encontró la demostración definitiva a dicha planteamiento, asistido por su colega Richard Taylor, con las observaciones del especialista en geometría Nick Katz y una computadora.
Al igual que cientos de estudiosos de las matemáticas, Wiles se obsesionó con el problema con el problema numérico del siglo XVII, debido a su engañosa simplicidad. Mientras trabajaba como profesor en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, dedicó siete años de investigación para verificar la tesis del teorema, hasta que el Coloquio Británico de Matemáticas, en Edimburgo, aceptó su solución, asentada en un documento de 200 páginas.
Algunos matemáticos especialistas en geometría algebraica consideran que los diversos intentos para descifrar estimularon el desarrollo del álgebra de números en el siglo XIX, y las nociones sobre modularidad computacional en el siglo XX.