La abundancia de aparatos digitales en la vida diaria ha hecho a la gente poco atenta, incapaz de concentrarse en una sola labor y terrible para escuchar
Hoy en día, contestar correos, chatear, navegar la red y completar distintas obligaciones, deben hacerse de manera simultánea. La abundancia de aparatos digitales en la vida diaria ha hecho a la gente poco atenta, incapaz de concentrarse en una sola labor y terrible para escuchar. ¿Realmente podemos ser multitarea?
Los autores Bob Sullivan y Hugh Thompson, condujeron un estudio junto con la Universidad Carnegie Mellon para responder la pregunta ¿A caso la presencia de un celular, o cualquier otro dispositivo electrónico, disminuye habilidades cognitivas como la comprensión? Demostraron que la mera posibilidad de que un teléfono pueda sonar reduce las habilidades cognitivas en un 20%.
El cerebro humano tiene la capacidad de digerir cerca de 400 palabras de información por minuto. Sin embargo, solemos hablar a 125 palabras por minuto, lo que deja libre a ¾ partes de la mente que busca entretenerse en algo más, mientras alguien nos habla. Con la proliferación de aparatos tecnológicos, distraerse se vuelve aun más fácil.
Durante la investigación, se le pidió a 136 sujetos que leyeran un pasaje y contestaran un cuestionario sobre él. Se formaron 3 grupos, el primero simplemente completó el ejercicio. El segundo y el tercero fueron informados que podían recibir un mensaje instantáneo con más instrucciones. Fueron interrumpidos un par de veces. Posteriormente, se aplicó una segunda prueba similar más únicamente el segundo grupo fue interrumpido. El tercer grupo esperó un mensaje que nunca llegó.
Tanto el segundo como el tercer grupo tuvieron 20% más errores que el primero, debido a la distracción. Sin embargo, durante la segunda prueba los dos últimos grupos mejoraron enormemente. El tercer grupo tuvo una mejoría del 43%, superando incluso al primer grupo.
Los científicos concluyen que el inesperado resultado se debe a que los participantes aprendieron a trabajar en un ambiente de distracción y sus cerebros se adaptaron a las circunstancias. Para superar el reto, utilizaron más recursos cognitivos y al no recibir una interrupción, disponían de más herramientas para completar la prueba.
Las interrupciones efectivamente disminuyen nuestras capacidades, más esto se puede evitar. Tras futuras investigaciones al respecto, Carnegie Mellon pretende publicar un texto con consejos para evadir la distracción.