Un leptocéfalo es la forma larvaria de los peces elopomorfos, sobre todo de los ápodos (sin extremidades), como los anguiliformes: las morenas, las anguilas y los congrios. Este estado larvario se mantiene durante más de un año antes de que se produzca la metamorfosis a ejemplar adulto, que conlleva una gran transformación física.
También lee: GALERÍA | ANIMALES CASI INVISIBLES
Sirva todo este vocabulario científico para poner en su sitio zoológico a un bicho fascinante y de aspecto fantasmal, como se aprecia en la foto: se trata de seres muy planos desde una perspectiva dorsolateral (vistos desde arriba, para entendernos), de pequeña cabeza (eso es lo que significa su nombre) pero potentes dientes, tan carentes de pigmentación como para ser transparentes y mostrar su interior.
Bien podría aparecer un leptocéfalo en tus pesadillas, aunque cuando son larvas forman parte del inofensivo plancton y flotan pasivamente en el mar.
Los adultos en que se convierten los leptocéfalos poseen unos sinuosos cuerpos alargados que recuerdan a los de las serpientes, y dos de sus especies (la anguila y el congrio) son muy apreciadas en la gastronomía.
Texto publicado en Revista Muy Interesante México
También lee:
LAS ‘LÁGRIMAS AZULES’ DE CHINA AMENAZAN LA VIDA MARINA
También lee:
LO QUE NO SABÍAS DE LAS TORTUGAS MARINAS