Coloca una pajita o popote en un vaso de agua y contempla: parece roto. Ahora te preguntarás, ¿qué está engañando a mi cerebro?
La luz generalmente viaja en línea recta hacia nuestros ojos, pero si pasa a través de un medio diferente, cambia de dirección.
Asimismo, a medida que la luz pasa del aire al agua, que es más densa, cambia de dirección o se refracta.
Tu cerebro no puede corregir estos efectos visuales, por lo que decide la ubicación del objeto (el popote) basándose únicamente en el origen de la luz reflectora. Sobre el agua, la luz se refleja desde el popote a través del aire y el vidrio hasta los ojos.
Pero debajo, cuando la luz también viaja a través del agua, la refracción hace que la imagen del popote se encuentre en un lugar ligeramente diferente.
El agua también actúa como un tipo de lente de aumento, haciendo que el tamaño del popote parezca más grande de lo que realmente es. Para el cerebro, el popote parece roto (e hinchado).
Es por eso que la pesca submarina es tan difícil de dominar. Desde lejos, el pez que estás mirando siempre se ve más cerca de la superficie del agua de lo que realmente está.
La clave es acercarse lo más posible al pez, sin que lo vea. De lo contrario, te vas a casa con las manos vacías.
Fuente: Popular Science
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