Fue el Papa 264 y el décimo proclamado beato en 2,000 años de la Iglesia católica
El ataúd del Papa número 264 de la Iglesia católica, como lo establece la normativa vaticana, es triple: su cuerpo se encuentra dentro de un féretro de madera de nogal, el cual a su vez está al interior de otro de plomo sellado herméticamente, ambos protegidos por otro más de madera de ciprés. Así descansaba bajo una losa blanca de mármol en las Grutas Vaticanas, en los sótanos de la Basílica de San Pedro.
Luego de ser expuesto al público hoy ante el Altar de la Confesión, será enterrado debajo de la capilla de San Sebastián, a unos cuantos pasos de la famosa escultura La Piedad, obra de Miguel Ángel Buonarroti.
Juan Pablo II, el primer pontífice no italiano en más de cuatro siglos, será el décimo Papa proclamado beato de los 265 que han gobernado la Iglesia católica en sus 2,000 años de historia. Los nueve papas beatos anteriores fueron Víctor III (cuyo papado duró del 1086 al 1087), Urbano II (1088-1099), Eugenio III (1145-1153), Gregorio X (1271-1276), Inocencio V (1276), Benedicto XI (1303-1304), Urbano V (1362-1370), Inocencio XI (1676-1689) y Juan XXIII (1958-1973). En total, se han canonizado 79 papas. Los primeros 49, incluido el apóstol Pedro, todos fueron canonizados.
La lápida que cubría la tumba de Wojtyla será llevada a Cracovia y colocada en una nueva iglesia que se dedicará a Juan Pablo II en la ciudad polaca.
Las Grutas Vaticanas, además del sepulcro del apóstol Pedro y capillas dedicadas a varios santos, contienen tumbas de reyes, reinas y papas a partir del siglo X.