Pintura de Elena Cornaro Piscopia. Artista desconocido
La catedral de Padua en Italia estaba repleta de profesores, senadores y estudiantes de las universidades cercanas para escuchar a Lady Elena Cornaro Piscopia (1646 – 1684) pronunciar su discurso de graduación sobre las obras de Aristóteles. Ese día, 25 de junio de 1678, fue la primera vez en la historia moderna que una mujer obtuvo un doctorado.
Nacida en Venecia, Elena era hija de una noble campesina y de un padre procurador –– nombrado en 1664 como tesorero de San Marcos ––, quien después del ascenso de su progenitor comenzó a tener varios pretendientes.
Ella, una joven tranquila, no estuvo interesada en el noviazgo. Hizo un voto de castidad a los 14 años llegando a tomar los hábitos como oblata benedictina –– cristiano deseoso de vivir con convicción y profundidad el Evangelio ––, aunque sin llegar a ser monja.
Al reconocer su aguda inteligencia, siguiendo el consejo de Giovanni Fabris, un sacerdote amigo de la familia, Elena comenzó a estudiar latín y griego bajo la tutela de distinguidos profesores, y pronto adquirió fluidez en ambos idiomas, a los siete años de edad.
Con el paso del tiempo también aprendió hebreo, español, francés y árabe, lo que le valió el título de “Oraculum Septilingue”.
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Con tan solo siete años era reconocida como un prodigio. Años más tarde, estudió matemáticas, filosofía y teología. En 1669, tradujo Colloquio di Cristo nostro Redentore all’anima devota, del monje cartujo Giovanni Laspergio, del español al italiano.
Después de salir de un mal momento de salud su padre le aconsejó estudiar en la Universidad de Padua, donde formó parte de numerosas sociedades de eruditos cuando su fama comenzó a extenderse. En 1670 fue elegida presidenta de la sociedad veneciana Accademia dei Pacifici.
Finalmente, siguiendo las recomendaciones de Carlo Rinaldini, su tutor de filosofía, Felice Rotondi solicitó a la Universidad de Padua que le otorgase a Cornaro el título de doctora en teología. Cuando Gregorio Barbarigo, obispo de Padua, recibió la noticia se negó a otorgárselo, alegando que era mujer.
Sin embargo, le permitió obtener el título de doctora en filosofía y, después de un brillante ponencia, donde habló durante una hora en latín clásico, explicando pasajes complejos seleccionados al azar de un libro de Aristóteles, Elena lo había logrado.
El público la escuchó con atención, y cuando terminó, el profesor Rinaldini procedió a otorgarle la insignia de doctora. Esta escena está plasmada en la Ventana Cornaro, ubicada en el ala oeste de la Biblioteca Thompson Memorial del Vassar College en Nueva York.
Sus trabajos publicados incluyen libros sobre religión y geometría.
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Texto España Mohar
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