Se descifra el mapa cerebral que permite al búho localizar y capturar sus presas
Increíblemente veloz y silencioso, el búho es un predador excepcional. Logra localizar, desde las alturas y en la obscuridad de la noche, a su presa con gran exactitud. ¿Cómo lo logra? Gracias a un mapa cerebral que se sirve de la visión y el oído para determinar las coordinadas de su alimento. El investigador Greg Miller descifra, a través de un experimento, el mapa mental de semejante cazador.
Se insertó un delgadísimo electrodo, del grosor de un pelo humano, dentro del techo óptico del cerebro de un búho anestesiado. Una vez conectada al cerebro del ave, una computadora demostraba el movimiento neuronal. A través de una serie de estímulos sonoros, se encontró que la ligera des-sincronización de los oídos sirve para establecer si el objeto se encuentra a la izquierda o la derecha de la cabeza del animal. La diferencia en volumen establece si se encuentra arriba, abajo o detrás de él. Así, los oídos fungen como la longitud y la latitud del mapa.
Posteriormente, estímulos visuales revelaron que las neuronas dentro del techo óptico también cuentan con campos receptivos visuales. Mediante estos, se añade profundidad y distancia al mapa cerebral. Finalmente, estímulos motores (en forma de pequeños toques eléctricos a las neuronas) ocasionaron movimientos de acuerdo a los establecido visual y auditivamente.
Gracias a que el mapa cerebral coordina tan perfectamente los estímulos visuales, auditivos y motores, el búho puede localizar su presa, calcular su distancia y los movimientos necesarios para llegar a ella y, finalmente, ejecutarlos para obtener el botín. Un impresionante mecanismo de supervivencia.