P-22 vivía desde 2012 en Griffith Park, una de las reservas naturales más famosas de Los Ángeles, donde sobrevivió en condiciones adversas.
Fue en 2012 cuando un puma se hizo famoso al cruzar dos autopistas repletas de autos para instalarse después en Griffith Park, una montaña en plena ciudad de Los Ángeles. Durante algunos años, el hábitat de P-22 fueron las colinas de Hollywood, las mismas donde se puede ver el famoso letrero de uno de los barrios más famosos de Los Ángeles.
El responsable de descubrir al puma en Griffith Park fue Miguel Ordeñana, un biólogo que instaló cámaras trampa en el parque. Un día estaba revisando imágenes nocturnas cuando vio aparecer al puma en la pantalla.
“¡De repente, este enorme trasero de puma aparece en la pantalla de mi computadora!” recordó Ordeñana.
A partir de que se supo la historia del puma, el animal se ganó el corazón de la población angelina, quien lo acogió como uno de sus habitantes más célebres. Diversos colectivos a favor de los animales se mostraron preocupados por la salud y las condiciones de vida de P-22, quien vagó en solitario sin pareja en medio de una jungla de concreto.
El gran felino llamó la atención del famoso fotógrafo de naturaleza Steve Winter, quien instaló una cámara trampa debajo del letrero de Hollywood. Esperó más de un año antes de que pudiera tomar las primeras imágenes de P-22, que más tarde se publicaron en National Geographic.
“Le dio esperanza a la gente, porque viven en esta gran área urbana y tienen este parque al que vienen y que en realidad es salvaje, con un puma de California”, dijo Winter. “Se convirtió en una celebridad en la ciudad de las celebridades”.
La fama del puma fue tal que incluso se instauró en día en su honor: el 22 de octubre es el “Día P-22”.
P-22 y las amenazas contra su salud
En algún momento, el puma llegó a rebosar de salud en un hábitat singular donde cazaba ciervos y otros animales. Sin embargo, las autoridades notaron cierto día que el puma estaba enfermo. Cuando lo analizaron se dieron cuenta de que su organismo estaba lleno de veneno para ratas, un producto muy usado en ciudades grandes como LA para acabar con los roedores. Además del veneno, P-22 tenía sarna, una enfermedad común y letal para los pumas.
En realidad, P-22 no era el único puma en California. Se cree que hay hasta 6000 leones de montaña en la entidad, sobre todo en las montañas de Santa Mónica. Los investigadores creen que la población de las montañas de este territorio, donde probablemente nació P-22, podría desaparecer en 50 años debido a dos causas.
Primero, la proliferación de autopistas acaba con el hábitat de estos animales. Incluso se han dado casos de pumas que son arrollados o golpeados por los carros que transitan en estas vías.
Por otro lado, los felinos han recurrido a la endogamia (unión o reproducción entre individuos de una misma familia, linaje o grupo), lo que debilita su acervo genético.

La muerte de P-22
Tras algunos reportes de ataques por parte de P-22 a humanos y animales, las autoridades comenzaron su búsqueda. El 12 de diciembre lo arrinconaron en un patio trasero. Se percataron casi de inmediato de que el estado de salud del puma no era bueno.
Estaba bajo de peso, lleno de sarna y con una severa lesión en el ojo que probablemente se debió al golpe de un vehículo, según el biólogo Jeff Sikich, de los Servicios de Parques Nacionales, que pasó más tiempo con P-22 que cualquier otra persona.
Cinco días más tarde, los funcionarios de vida silvestre anunciaron que el animal padecía una enfermedad renal, una afección cardiaca y otras dolencias graves. Por ello, los veterinarios recomendaron una eutanasia humanitaria.
Hoy, Los Ángeles recuerdan a P-22, el puma que sobrevivió, pese a las adversidades, en completa soledad en un parque en medio de unas de las ciudades más grandes del planeta. Un ejemplo de fuerza y coraje.
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