Los imponentes moai son los pobladores más enigmáticos de la Isla de Pascua. Se trata de unas cabezas monumentales de 4 metros de altura, aproximadamente, hechas por una antigua cultura polinesia hace más de 500 años. Por desgracia, el fuego las ha afectado en un reciente incendio en la Isla de Pascua.
El incendio comenzó el lunes y afectó “cerca de 60 hectáreas”, según informó en un mensaje de Twitter Carolina Pérez Dattari, subsecretaria del Patrimonio Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. El número de las estructuras afectadas aún está por determinarse.
El incendió se centró alrededor del volcán Rano Raraku de la Isla de Pascua, que es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Pedro Pablo Edmunds Paoa, alcalde de la isla, dijo a los medios locales que los daños causados por el fuego no se pueden reparar.
“Todos los incendios, al menos de los que conozco en Rapa Nui, en mis seis décadas, son provocados por el ser humano”, dijo Edmunds en una entrevista con la estación chilena Radio Pauta.
Ariki Tepano, director de la comunidad Ma’u Henua que gestiona y cuida el parque nacional, calificó el daño en las estatuas afectadas como “irreparable”.
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“Los moai están totalmente carbonizados y se puede ver el efecto del fuego en ellos”, dijo Tepano, a través de las páginas oficiales de las redes sociales del parque.
Cabe recordar que la isla, la cual depende por completo del turismo, reabrió hace solo tres meses luego de la pandemia de covid-19. Sin embargo, el incendio obliga a las autoridades a cerrar de nuevo para que un equipo de expertos examine el alcance del daño.
“Las pesquisas se están llevando a cabo con arqueólogos de la isla, agraciadamente tenemos el personal y vamos a convocarlos de forma voluntaria para hacer ese trabajo, porque no tenemos cómo pagarles”, sostuvo Pedro Pablo Edmunds Paoa.
Los moai eran figuras de devoción espiritual por la cultura rapanui, y encarnaban el espíritu de un ancestro destacado. Cada moai era la encarnación viva de la persona.
De hecho, en idioma hablado por los habitantes de Rapa Nui el nombre de estos rostros gigantescos significa “el rostro vivo de nuestros ancestros”. Otros estudiosos especulan que se trataba de una ofrenda para asegurar la fertilidad en la comunidad.
Uno de los grandes enigmas sobre los moai es cómo hicieron los habitantes de la isla para mover esas estructuras de toneladas de peso.
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Al respecto, algunos historiadores creen que los antepasados utilizaban cuerdas y madera y tiraban de las estatuas por el suelo. El científico y escritor Jared Diamond cree que muchas personas movieron las estatuas.
También cree que la gente cortó los árboles de la isla para convertir los troncos en una especie de llantas para mover las estatuas. También necesitaban mucho espacio sin árboles para cultivar alimentos. Como cortaron los árboles, se produjo un desastre medioambiental en la isla.
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