La piel de los osos ayudaba a mantener calientes a los cazadores para que pudieran sobrevivir a los inviernos durante la Edad de Piedra.
Una de las necesidades básicas del ser humano de todos los tiempos ha sido vestir. Hace miles de años, los diversos grupos de hombres y mujeres tenían que cazar animales, como los osos, para obtener su piel para abrigarse del frío. Ejemplo de ello es el reciente hallazgo de huesos de un oso cavernario en el yacimiento de Schöningen, en la Baja Sajonia alemana. Los investigadores hallaron marcas de corte muy finas en los huesos de la garganta y la pata del animal, lo cual sugiere que fue descuartizado por su piel y no por su carne.
Los expertos sugieren que la piel ayudaba a mantener calientes a los cazadores para que pudieran sobrevivir a los inviernos europeos durante la Edad de Piedra.
Los huesos pertenecían a un oso de las cavernas (Ursus spelaeus) y datan de hace 320.000 años. Esta especie prehistórica de oso vivió en Europa y Asia y se extinguió hace unos 24.000 años, durante el Último Máximo Glacial.

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Más detalles sobre el oso de las cavernas
Esta especie alcanzaba más de tres metros de longitud y pesar más de una tonelada. Al ser animales omnívoros y habitantes frecuentes de cuevas, los osos de las cavernas compartían su entorno con los humanos, por lo que los encuentros entre ambas especies eran frecuentes.
“La explotación de los osos, especialmente de los osos de las cavernas, ha sido un debate constante durante más de un siglo y es relevante no sólo en el contexto de las dietas de los homínidos, sino también por el uso de las pieles”, escribe un equipo de investigadores dirigido por el arqueozoólogo Ivo Verheijen, de la Universidad de Tubinga (Alemania).
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“Rastrear los orígenes de la explotación de las pieles puede contribuir a la comprensión de las estrategias de supervivencia en las frías y duras condiciones del noroeste de Europa durante el Pleistoceno medio”.

El pelaje del oso está formado por pelos largos que forman una capa protectora aireada y pelos cortos y densos que aíslan especialmente bien del frío. La piel del oso tuvo que ser arrancada poco después de su muerte, pues de lo contrario el pelo y la piel habrían resultado dañados por los elementos y los animales carroñeros.
Una zona de gran importancia
La región que rodea la ciudad alemana de Schöningen es de interés para los arqueólogos desde la década de 1990, cuando los investigadores descubrieron una colección de artefactos antiguos procedentes de una mina a cielo abierto cercana.
Ahí había armas de madera completas datadas entre hace 300.000 y 337.000 años, y otros objetos como herramientas de piedra y hueso y varios huesos de animales, incluidos los de osos de las cavernas. Muchos de esos huesos presentaban marcas de cortes, señal de que los antiguos humanos habían descuartizado a los animales con sus herramientas.
El nuevo estudio se ha publicado en la revista Journal of Human Evolution.
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