Frederik Spindler
Mucho antes de que los dinosaurios habitaran la tierra, el supercontinente Pangea era ocupado por un antepasado de los mamíferos modernos. Uno de ellos fue un animal parecido a un lagarto con cuerpo gordo, cabeza pequeña, y un estilo de vida similar a la de los hipopótamos.
Fósiles descubiertos en Francia en 2001 permitieron conocer más de este animal anfibio que llegó a medir unos 4 metros de largo, según un estudio publicado por la revista Palaeo Vertebrata.
El hallazgo lo realizaron el paleontólogo Jörg Schneider, profesor de la Universidad de Freiberg en Alemania, y el candidato a doctorado Frank Körner. En el lecho de un arroyo rocoso en la cuenca de Lodève, en Francia, recuperaron dos costillas de 60 centímetros, un fémur de 35 centímetros, y un omóplato de 50 centímetros.
Por su estado de conservación, estas partes del esqueleto bastaron para que los paleontólogos dedujeran que se trataba de una criatura perteneciente a los caseidos, una familia extinta de sinápsidos ampliamente extendida antes de la era de los dinosaurios.
Los caseidos fueron carnívoros y después herbívoros, y poseían rasgos que los convierten en ancestros de los mamíferos que ahora conocemos.
La nueva especie descubierta fue llamada Lalieudorhynchus gandi por los científicos, y se estima que vivió hace unos 265 millones de años. En un comunicado publicado, el animal fue descrito como un ‘lagarto gordo’ de unos 3.5 metros, que habitó la tierra durante el periodo Pérmico.
A lo largo de investigaciones, se han identificado al menos 20 especies de caseidos, tras hallazgos en Estados Unidos y Rusia. El fósil encontrado en Europa, es el más joven encontrado hasta ahora y podría ser importante para comprender la evolución de los mamíferos.
Los cuerpos de estas criaturas albergaba un tracto digestivo capaz de descomponer plantas, y solían tener una cabeza muy pequeña.
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El Lalieudorhynchus gandi pudo haber llevado una vida semiacuática, similar a la de los hipopótamos que conocemos actualmente, aunque esto no lo convierte en un ancestro de esta especie.
La estructura de los huesos era esponjosa y flexible, lo que llevó a los paleontólogos a deducir que probablemente esta especie pudo haber requerido de inmersión en el agua, por su peso corporal, dijo Frederik Spindler, coautor del estudio y director científico del Dinosaur Museum Altmühltal en Denkendorf.
“Los huesos esponjosos pueden implicar un estilo de vida de buceo en algunos anfibios y reptiles marinos extintos”, afirmó. “Nuestro nuevo caseido nadaría mejor, mientras que los hipopótamos caminan más cerca del suelo”, dijo Spindler.
El investigador agregó que la baja navegación de los caseidos es similar a la de los hipopótamos. Esta especie en específico habría inventado esta característica que los hipopótamos replicaron miles de años más tarde.
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