Imagen: Jaesung An | Pixabay
Muchas personas se ponen muy nerviosas cuando descubren una arañita en un rincón, una abeja en el jardín, una fila de hormigas en el mostrador de la cocina o un mosquito zumbando alrededor del foco. Hasta llegan a decir cosas como: “¡ojalá no existieran los bichos!” Pero esto, la verdad, es una locura. ¿Qué pasaría si no hubiera insectos? Por Guadalupe Alemán
Para empezar, cuando decimos “bichos” por lo general hablamos de los insectos, que son el grupo de animales más abundante del planeta. Imagínate: se calcula que, por cada ser humano en la Tierra, hay 200 millones de insectos.
Si juntáramos a todos los insectos del planeta y los pesáramos, ese peso sería mayor que el del conjunto de todos los animales vertebrados juntos (o sea: aves, mamíferos, peces, reptiles y anfibios). Los insectos también son un grupo increíblemente diverso; entre ellos hay herbívoros, carnívoros, carroñeros, voladores, parásitos, constructores… ¡y hasta agricultores!, como algunas especies de hormigas y termitas que cultivan sus propios hongos para alimentarse.
HOY NOS QUEDA CLARO: sin los insectos –que abarcan casi el 75% de todos los seres vivos conocidos– la mayoría de las otras especies estaríamos condenadas a la extinción, sí, incluyendo la especie humana. Mira por qué:
Una de las funciones más importantes de los insectos consiste en devorar y ser devorados; son parte fundamental de la cadena alimenticia. Ellos descomponen gran parte de la materia orgánica que luego es aprovechada por otras especies. Si los insectos desaparecieran, la cadena alimenticia se alteraría… y no para bien. Los animales que se alimentan de insectos se extinguirían. Al mismo tiempo, las poblaciones de hongos y de bacterias que sirven de comida a los insectos crecerían sin control, devastando cultivos y ecosistemas enteros.
El intercambio de polen entre las flores, llamado polinización, es indispensable para que las plantas se reproduzcan. Como las plantas no pueden moverse para ir a buscar “novio(a)”, este intercambio depende en su mayoría de ciertos insectos —abejas, abejorros, avispas, escarabajos y mariposas— que transportan el polen de una planta a otra. Sin los insectos polinizadores, las plantas con flor desaparecerían.
En caso de que pienses que las flores no son para tanto, checa este dato: de acuerdo con un equipo de investigadores de Alemania, Francia, Australia y Estados Unidos, el 35% de la comida a nivel mundial es proporcionada por 115 cultivos, y 87 de ellos dependen de los animales polinizadores, sobre todo de las abejas. Y según Greenpeace, tan sólo en Europa, el 84% de los 264 cultivos principales existen gracias a este insecto tan trabajador.
Sabemos que las lombrices son importantes para mover y remover el suelo, pero ¿qué crees? ¡Los insectos son todavía más importantes en esa labor! O sea que, sin ellos, el suelo perdería nutrientes rápidamente y todo el Reino Vegetal empezaría a colapsarse poco a poco. Adiós plantas herbáceas (pastos y pastizales), adiós árboles, adiós selvas… ¡el planeta sufriría una deforestación catastrófica!
Obviamente, sin plantas, la contaminación sería aún más grave, el ciclo del agua se vería afectado y la comida escasearía. Los humanos pelearíamos por los pocos recursos disponibles en la Tierra.
El resto… es más como para una película de terror o de ciencia ficción, pero ya te lo puedes imaginar. La buena noticia es que ello no tiene por qué convertirse en una realidad. Si los humanos ponemos nuestro granito de arena y respetamos a los demás seres vivos de la Tierra (aunque sean “bichos”), podemos construir un mejor futuro para todos.
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