Misha Defonseca aseguró que sobrevivió a los nazis gracias a que fue adoptada por una manada de lobos cuando era niña, hasta que fue descubierta.
En 1997, la historia de Misha Defonseca, una sobreviviente del Holocausto, conmocionó al mundo: después de que sus padres fueron capturados por los nazis, la huérfana de apenas ocho años decidió internarse en el bosque para salvar su vida y buscarlos.
En el largo camino desde Bélgica a Ucrania y justo antes de morir de hambre, Misha fue adoptada por una manada de lobos, que le ayudó a sobrevivir en el espeso bosque, otorgándole comida y protección.
Gracias al cobijo de los lobos, Misha fue capaz de recorrer más de 3,000 kilómetros desde Bélgica hasta Ucrania, internándose en el gueto de Varsovia para buscar entre guardias y prisioneros alguna pista que la llevara a dar con su familia.

La historia era cada vez más popular entre los vecinos de Millis, Massachusetts, la localidad rural donde Defonseca, entonces de 50 años, compró una casa junto con su esposo Maurice en 1988. Durante sus primeros años en el pueblo, la pareja pasó desapercibida hasta que Misha comenzó a contar el relato de su vida a mediados de los 90.
Un 29 de abril (Día de las Víctimas del Holocausto), Misha decidió compartir su historia en la sinagoga de Holliston. Una de las personas que la escuchaba era Jane Daniel, editora de Mt. Ivy Press, una pequeña firma local. Impactada por el discurso de Misha, Daniel comenzó una labor de convencimiento para lograr que la supuesta sobreviviente de los nazis plasmara su historia en un libro.
Tras varias charlas y un acuerdo económico de por medio, la historia finalmente vio la luz y se publicó por primera vez en los Estados Unidos como una autobiografía bajo el nombre de Misha: sobreviviendo con lobos (1997).
El libro tuvo una recepción debajo de lo esperado en los Estados Unidos y aunque las ventas fueron mayores en Europa, las regalías de la primera edición no superaron las expectativas de Misha. Un año después, en 1998, Misha decidió demandar a la editorial y a Jane, culpándola de la pobre exhibición publicitaria del libro y reclamando los ingresos generados por las ventas en Europa.

Desde su posición como supuesta sobreviviente del Tercer Reich, Misha ganó un par de juicios y con ellos, los derechos completos de su libro, mientras que Jane Daniel debió pagar 32 millones de dólares a la autora.
El relato de Misha se convirtió en un best-seller en Europa, especialmente en Francia e Italia, donde tras una intensa promoción se vendieron más de 80 mil copias, además de los derechos para realizar una adaptación cinematográfica, misma que se estrenó en 2007.
La escena que catapultó a Misha al éxito se repetía una y otra vez en librerías, universidades, ferias de libro y diversas presentaciones europeas: mientras Defonseca leía algún capítulo de su biografía, los asistentes escuchaban conmovidos, al borde de las lágrimas. La autora fue invitada a distintos eventos conmemorativos, se reunió con familias y sobrevivientes e incluso fue homenajeada en preparatorias y universidades con representaciones y lecturas de su trágica historia.
El final del engaño
Después de una década de regalías, giras y hasta una película que adaptó la biografía, la épica historia de la niña que sobrevivió a los nazis integrada en una manada de lobos se vino abajo en febrero de 2008.
Una investigación dirigida por Le Soir, un periódico belga, decidió ahondar en el pasado de Misha Defonseca valiéndose del directorio telefónico, la búsqueda en la supuesta escuela primaria donde estudió la autora, los registros de personas detenidas por los nazis y hasta un par de testimonios de familiares lejanos.
Tras un análisis riguroso, el diario reveló que Misha Defonseca en realidad era Monique De Wael y si bien perdió a sus padres durante el Tercer Reich, pasó su juventud en Schaerbeek, Bélgica, y nunca se internó en el bosque en busca de su familia, ni mucho menos fue adoptada por lobos para sobrevivir.
Aunque la autora explica que vivió los años más álgidos de la Segunda Guerra Mundial huyendo en Polonia, los registros de un colegio belga desenmascararon sus estudios, mientras que la prueba final llegó tras una entrevista con una prima directa de la autora.
Una vez que la polémica creció y el diario publicó los pormenores de su investigación, Defonseca se comunicó con Le Soir explicando que no se trataba de “la realidad, pero sí de su realidad”, pidiendo perdón a aquellas personas que pudieron sentirse ofendidas por la mentira.
Finalmente, en 2014, un juez del estado de Massachusetts determinó que de Wael debía pagar 22.5 millones de dólares a la editorial M. Ivy Press para resarcir el daño causado por su falsa biografía, que circuló durante diez años en los estantes de autobiografías e Historia, en vez de catalogarse donde realmente pertenecía, a la sección de relatos de ficción.
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