Conoce las distintas versiones que existen sobre la leyenda del origen del ajedrez, un juego con una larga historia entre la humanidad.
Esta es la leyenda del origen del ajedrez en sus diferentes versiones. En una tenemos la historia de un padre que perdió a su amado hijo y busca un remedio para aliviar su pena. En la otra acudimos al relato de un rey tirano que recibe la visita de un sabio hombre con una extraña petición. Si eres un apasionado de este juego de mesa y quieres saber más secretos acerca de él, no dejes de leer.
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La leyenda del origen del ajedrez
En alguna parte de la India habitaba un rey de nombre Sheram. Todo iba bien hasta el día en que su hijo partió a la guerra y jamás regresó a casa. Nada había que pudiera consolar al rey Sheram. Sus súbditos le hacían regalos que eran insuficientes para distraerlo de su pena.
Cierto día, un hombre llamado Sissa pidió una cita para ver a rey. Cuando estuvo ante él, le mostró un tablero con una serie de piezas. Este juego, le aseguró Sisa, lo distraería de su tragedia. Le explicó cómo jugarlo y el rey quedó encantado.
Sheram se entregó al juego y, en efecto, se sintió distraído de la pena de perder a su amado hijo. Para recompensar a Sissa por tan valioso regalo, el rey le dijo que podía elegir lo que quisiera. Sissa, después de mucho pensarlo, contestó:
“Deseo que ponga un grano de trigo en el primer cuadro del tablero, dos, en el segundo, cuatro en el tercero, y así sucesivamente, doblando el número de granos en cada cuadro, y que me entregue la cantidad de granos de trigo resultante”.
El rey Sheram quedó desconcertado con la petición del hombre. Incapaz de hacer el cálculo de la petición de Sissa, el rey mandó llamar a los matemáticos del reino para que le dijeran cuántos granos de trigo debería darle a Sissa.
Tras hacer las cuentas, los expertos le dijeron la respuesta a su rey: 18.446.744.073.709.551.615 granos de trigo.
Sheram quedó sorprendido con el resultado, pero sobre todo, se dio cuenta de cómo las matemáticas jugaban un papel primordial en el juego.

Otras variantes de la leyenda del origen del ajedrez
Como toda leyenda, esta tiene otras versiones. Shiram era un rey tirano a quien no le interesaba su pueblo. Un día llegó un sabio a su palacio para convencerlo de la importancia de ver por su gente.
Para ello, le mostró a Shiram un juego que representaba el reino y que consistía en el propio rey, su reina, las torres, alfiles, caballos y peones, los cuales tienen una importancia muy grande para la vida del reino al cumplir un rol especial.
Al rey le gustó tanto el juego y su metáfora que ordenó que todos en su reino jugaran ajedrez. Shiram también quiso recompensar al sabio, por ello le ofreció todas las riquezas que deseara, pero el hombre no quería ningún tesoro.
A cambio de ello, le pidió al rey que colocara un grano de trigo en una casilla, dos granos en la segunda, cuatro en la tercera y así doblando la cantidad de manera sucesiva en cada cuadro.
El rey pidió a sus súbditos que hicieran lo que el sabio les decía. Llegó un momento en que los sirvientes le dijeron a su rey que aquella tarea era imposible. El rey se dio cuenta de que el sabio le quiso dar otra lección.
La leyenda del origen del ajedrez desde la mitología griega
Según la mitología griega, el dios Eufrón creó el juego de ajedrez y Ares se lo regaló a la ninfa del bosque Caissa en un intento de ganarse su afecto.
Algunos autores atribuyen su invención a Palamedes (Agamenón), otros a Diomedes, Ulises (Odiseo), los hermanos griegos Ledo y Tirreno y otros, de nuevo, creen que se originó junto con el juego de dados en el sitio de Troya. Hay muchos jarrones griegos que representan a Áyax y Aquiles jugando una partida en Troya.
El ajedrez es uno de los juegos más interesantes que hay y sobre el que más datos curiosos podemos encontrar en su larga historia. Lo practican jugadores de todas las edades: desde niños que sufren accidentes a manos de inteligencias artificiales hasta personas de la tercera edad que lo ven como uno de sus pasatiempos predilectos.
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