Fotografía: Gerardo Vieyra/NurPhoto via Getty Images
Leona Vicario nació en el seno de una familia de comerciantes españoles. Creció en Nueva España como hija de padres de abolengo en el siglo XIX, y gozó de los privilegios de una vida acomodada. Al cumplir la mayoría de edad, sin embargo, se quedó huérfana. Bajo la tutela de su tío, quien administró su herencia por años, entró a estudiar Bellas Artes y Ciencias. Entonces, estalló la guerra de Independencia.
Antes de que estallara la revolución independentista, Leona Vicario tenía claro que quería desarrollar su sentido crítico hacia la realeza, las clases acomodadas y los privilegios de clase que la gran mayoría no gozaba en el país. A pesar de ser mujer, logró publicar en casi todos los diarios de la época. Entre ellos, colaboró en El Semanario Patriótico Americano, El Federalista y El Ilustrador Americano, según la Secretaría de Gobernación de México.
El bando de los Insurgentes leyó su trabajo periodístico para El Ilustrador Americano. A los pocos meses, se pusieron en contacto con ella para que se les uniera, como la vocera principal de los revolucionarios. Vicario aceptó la oferta sin oponer resistencias. Por el contrario, desde la Ciudad de México, se dedicó a ser el enlace entre los movimientos de insurrección y lo que estaba sucediendo en la capital.
En 1813, Leona Vicario se casó con Andrés Quintana Roo. Ese mismo año, se descubrió que era colaboradora del movimiento liberal y fue encarcelada por traidora a la Corona. Tan pronto como fueron atrapados, tanto a ella como a su esposo se les ofreció un indulto, bajo la condición de abandonar el bando revolucionario. Para entonces, el Estado había confiscado sus bienes y herencia. No tuvo otra opción que ceder.
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Originalmente, la idea era que Leona Vicario fuera exiliada a España con su esposo. Sin embargo, la guerra de Independencia cobró un matiz internacional que imposibilitó el viaje de manera definitiva. En lugar de eso, se instaló en su casa de siempre, en el actual Centro Histórico de la Ciudad de México. Desde ahí, siguió escribiendo en favor de la revolución independentista, y apoyando a los insurgentes económicamente.
En la actualidad, su predio lleva una placa dorada con su nombre inscrito. Se puede visitar en República de Brasil # 37, una de las calles más antiguas del Centro Histórico. A pesar de que Leona Vicario nació en Nueva España, revisiones historiográficas posteriores aseguran que se desempeñó como periodista realmente en México. A partir de 1821, sin embargo, se alejó de la mirada pública para siempre.
En 1842, el gobierno independiente de México la proclamó como Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria, según el registro de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Se dice, sin embargo, que realmente nunca tuvo contacto directo con Miguel Hidalgo y otros héroes masculinos del conflicto armado. Murió ese mismo año, a los 53 años, en la casa que heredó de sus padres al quedarse huérfana.
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