La autopista esconde una serie de desapariciones y homicidios cometidos por más de 30 años contra mujeres.
La autopista 16 de Yellowhead era una vía más del sistema nacional de carreteras en la Columbia Británica, en Canadá, hasta 1998. Un escenario de violencia, asesinatos y desapariciones de mujeres la convirtió en la Carretera de las Lágrimas.
Un sacerdote de la región decidió rebautizarla tras los hechos trágicos en los que decenas de mujeres perdieron la vida durante varias décadas. Muchos de los casos aún permanecen impunes.
La Carretera de las Lágrimas atraviesa la costa noroeste de la Columbia Británica, desde Prince Rupert hasta Prince George. Sus 725 kilómetros fueron abiertos al tráfico en 1969 para intentar conectar una región en la que predominaban las comunidades indígenas, y que no contaban con un adecuado sistema de transporte público.

La falta de servicios de movilidad obligó a muchas personas a hacer “autostop” a orillas de la carretera para llegar de un sitio a otro, y fue así como inició una de las épocas más oscuras: la desaparición y muerte de mujeres.
Los casos en la Carretera de las Lágrimas
La Real Policía Montada únicamente reconoce 18 asesinatos sobre la Carretera de las Lágrimas, según la Enciclopedia Nacional de Canadá. Sin embargo, la cifra ha sido discutida a lo largo de los años, principalmente por grupos indígenas que afirman que el número podría rebasar los 40 casos entre 1970 y 2005.
Para atender con mayor seriedad las denuncias que surgieron durante más de dos décadas, las autoridades canadienses crearon una unidad para investigar los homicidios en la Carretera de las Lágrimas.
Durante las primeras investigaciones, se detectó un patrón entre los casos de tres mujeres que fueron asesinadas: Alisha Germaine, Roxanne Thiara y Ramona Wilson. Las víctimas practicaban la prostitución, realizaban autostop o eran indígenas de la zona.

Otro aspecto relevante, fue que las mujeres fueron vistas por última vez dentro de unos caminos anexos a la autopista 16.

Avances en las investigaciones
Los esfuerzos por resolver los casos permitieron, en 2012, vincular a Bobby Jack Fowler, un ciudadano estadounidense, con el homicidio de Colleen MacMillen, de 16 años. La joven desapareció durante su trayecto por la Carretera de las Lágrimas.
La misma persona estuvo involucrada en al menos dos homicidios más (Gale Weys y Pamela Darlington), según la unidad que indaga los hechos.
Dos años más tarde, la policía también logró detener a un hombre que confesó haber asesinado a una joven en el mismo sitio. Este fue el primer caso en el que se declaró culpable a una persona por las desapariciones y muertes en la autopista 16.
A pesar de los datos que ha recabado la Policía Montada de Canadá, hasta la fecha más de 30 casos continúan bajo investigación. Para ello se ha recabado entrevistas y otros indicios, pero aún no se han dado los resultados deseados por colectivos indígenas de la Columbia Británica.
La Carretera de las Lágrimas bajo vigilancia
Tras darse a conocer los hechos en todo el país, gobiernos y empresas se comprometieron durante años a mejorar las condiciones de movilidad y evitar que los traslados en la Carretera de las Lágrimas fueran inseguros.
La respuesta llegó hasta el 2017, cuando se abrieron tres nuevas rutas de autobuses, sin embargo, algunas de estas únicamente duraron un año en operación. Las propias autoridades reconocieron que el servicio de tránsito sobre la Carretera de las Lágrimas no era del todo redituable para las empresas.
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