Joseph Merrick se convirtió en un fenómeno de feria durante la Inglaterra victoriana debido a su aspecto: graves malformaciones y protuberancias en su rostro, cabeza y la mitad de su cuerpo. Por ello es que se le conocía como “el hombre elefante”.
Pasó a la historia no solo debido a su apariencia física, sino también por una personalidad sensible. La historia de Merrick es una de las más fascinantes que se puedan conocer.
Joseph Carey Merrick nació el 5 de agosto de 1862 en la ciudad inglesa de Leicester. Sus malformaciones comenzaron a la edad de cinco años, pero el golpe más fuerte de su vida llegó con la muerte de su madre cuando Joseph contaba 11 años.
Ello le dejó a merced de su padre, quien le ignoraba, y su madrastra, quien no tenía piedad de él debido a su peculiar aspecto. Merrick se dedicó a vagar por las calles con tal de estar lejos de un seno familiar que no le aceptaba
Triste por su situación familiar y porque se daba cuenta que su aspecto solo provocaba sorpresa y espanto en las personas, Merrick tomó una decisión. Se puso en contacto con el empresario teatral Sam Torr, dueño del Gaiety Palace of Varieties, quien al verlo no dudó en sumarlo a su elenco de rarezas humanas bajo el mote de “El Hombre Elefante”.
Merrick posaba con poca ropa para el público, quien a la distancia lo veía con fascinación. Pronto, se convirtió en la “anormalidad” más célebre de los fenómenos que presentaba Torr. Merrick escondía su rostro con una bolsa con dos agujeros a través de los cuales veía un mundo que no entendía su presencia.
Su vida cambió cuando en 1880 conoció al cirujano Frederick Treves, un experto en enfermedades graves y extrañas, quien lo recogió con el ofrecimiento de examinarlo en la Escuela de Medicina del Hospital Londres.
Treves hizo dibujos de su paciente para dejar constancia de su condición: además de las tumoraciones ya referidas líneas arriba, sus piernas y cadera estaban tan deformadas que tenía que caminar con un bastón. Era sorprendente que por lo demás, Merrick gozaba de buena salud.
Treves presentó a Merrick a la Sociedad Patológica de Londres en diciembre de 1880 y le pidió que visitara el hospital para un examen más exhaustivo. Sin embargo, Merrick se negó, recordando más tarde que la experiencia le hizo sentir como “un animal en un mercado de ganado”.
Nuestro personaje volvió a las ferias de curiosidades humanas hasta 1884, año en que estos espectáculos comenzaron a ser perseguidos y cancelados por considerarse que iban en contra de la moral victoriana.
Sam Torr se deshizo de él después de un último intento de llevar su espectáculo a Bélgica donde fracaso totalmente, no sin antes robarle los ahorros de vida a Joseph.
En junio de 1886, después de encontrar pasaje en un barco de vuelta a Inglaterra, Merrick fue acosado por una multitud en la estación de Liverpool Street de Londres y detenido por la policía. Merrick logró darles a entender que conocía a Frederick Treves y lo llevaron al Hospital de Londres. El médico lo recibió y tras una minuciosa revisión se percató de que la salud del joven estaba deteriorada.
Sin embargo, el hospital no estaba capacitado para recibir a Merrick y ofrecerle ayuda de por vida. El presidente del Hospital de Londres, Carr Gromm, organizó una donación financiera que recibió una pronta respuesta de manos de muchos civiles ingleses.
De esa manera, el hospital pudo acondicionar diversas habitaciones como vivienda para su nuevo paciente. En los años siguientes, Merrick visitó el campo en varias ocasiones, conversó horas y horas con Treves y escribió poesía.
También recibió visitas de personas importante de la época como fue el caso de la actriz de teatro shakesperiana Madge Kendal, o incluso la mismísima reina Victoria de Inglaterra, de quien se dice convivió algunos minutos con Joseph Merrick.
De manera paulatina su salud se deterioraba. El 11 de abril de 1890, personal del hospital lo encontró muerto tumbado de espaldas en su cama. Debido al tamaño de su cabeza, durante toda su vida había dormido sentado, con la cabeza apoyada en las rodillas.
Tenía 27 años.
“Es cierto que mi forma es muy extraña, pero culparme por ello es culpar a Dios;
si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo procuraría no fallar en complacerte.
Si yo pudiese alcanzar de polo a polo o abarcar el océano con mis brazos,
pediría que se me midiese por mi alma. La mente es la medida del hombre”.
Peoma de Joseph Merrick encontrado después de su muerte
En un principio se pensó que el peso de su cabeza había aplastado su tráquea, pero más de un siglo después se conjeturó que murió por aplastamiento o corte de la médula espinal después de que su cabeza cayera hacia atrás debido a su posición en la que lo encontraron.
Frederick Treves escribió el libro Elephant Man and Other Reminiscences (1923). En él se basó la película El hombre elefante (1980), protagonizada por Anthony Hopkins como el médico y dirigida por David Lynch.
Años después, la ciencia descubrió qué causó el conocido aspecto de Joseph Merrick: todo fue a causa del síndrome de Proteus. Aquí puedes leer más sobre él.
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