Tras las caídas de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, a finales de la Segunda Guerra Mundial, Japón entero quedó con un temor evidente a lo bélico y, sobre todo, lo nuclear. Desde entonces, la ficción japonesa comenzó a crear historias y personajes derivados de ello: el más famoso fue el monstruo Godzilla, representante de lo apocalíptico y el legado atómico de la guerra.
En 1954 se estrenó la primera película de Gojira (Godzilla). Sin embargo, este hecho tan importante para el legado cultural japonés tiene un curioso antecedente. Justo después de la Segunda Guerra Mundial, Japón se vio sacudido por la noticia de que una criatura gigante surgió del mar y estaba atacando la ciudad de Tokio, capital de Japón.
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El 29 de mayo de 1947, el locutor de la emisora de radio de las Fuerzas Armadas de Tokio, WVTR, interrumpió un programa musical para dar una extraña noticia: un monstruo marino de 6 metros atacaba la ciudad.
Se describía a esta criatura como un dragón surgido de las aguas que se desplazaba poco a poco hacia el centro de Tokio. El locutor del boletín describía la situación como un auténtico desastre: el monstruo destrozaba edificios y descarrilaba trenes. Los oyentes comenzaron a sumirse en el caos.
La misma noticia decía que las Fuerzas Armadas ya estaban en acción para defender la capital; sin embargo, las balas no parecían hacerle daño a la criatura. Por lo tanto, los soldados estaban utilizando granadas, bombas de fósforo, lanzallamas y gases lacrimógenos en su desesperación por vencerla.
Se aconsejaba que la población se quedara en casa en compañía de su familia. Al fondo del mensaje también se percibía el ruido de los tanques, gritos, rugidos y la detonación de las armas pesadas. Todo era confusión y caos en Tokio y parte del resto del país.
La policía japonesa estaba en alerta máxima. Mientras se desarrollaba el programa, aumentó la incertidumbre entre la gente, ya que el personal de la emisora no aceptaba dar información del monstruo.
En el punto álgido del relato, el locutor, el cabo Jim Carnahan, anunció que deseaba felicitar a la emisora de radio de las Fuerzas Armadas por su quinto aniversario. El personal de la Radio de las Fuerzas Armadas de Japón, originario de Los Ángeles, creó un relato ficticio.
Los creadores de esta broma fueron los guionistas Pfc. Arthur Thompson, Cpl. Arthur Bartick, Pfc. Pierre Meyers y su jefe, el director de AFRS Japón, Dr. Wilson W. Cook.
Pese a que todo fue mentira, no faltaron los relatos curiosos sobre lo ocurrido como el de un soldado que afirmó ver al monstruo e incluso lo describió como una criatura de piel gruesa y viscosa que sonreía de forma horripilante.
Algunos historiadores de cine afirman que de esta broma surgió el icónico Godzilla; sin embargo, son varias las fuentes que dieron forma al monstruo más famoso del cine nipón.
Hasta la fecha, Godzilla es uno de los iconos más representativos del cine japonés, y el más importante del subgénero kaijū, el que deriva del género tokusatsu. A la criatura se le considera una reacción o representación del miedo japonés por la devastación nuclear y la radiactividad, elementos que la nación asiática conoce bien de su pasado con las bombas nucleares.
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