Foto: 'El Mercado de Tlalelolco', Diego Rivera, 1929-1935
Antes de fundar Tenochtitlan, los mexicas peregrinaron durante más de 250 años desde una ciudad que según los códices, se encontraba al norte del Valle de México y guardaba una íntima similitud con la capital del Imperio Mexica que maravilló a los españoles:
Se trataba de Aztlán (‘lugar de garzas’), una ciudad fincada en medio de un lago con abundancia de recursos naturales: pájaros y aves multicolores, una vegetación exuberante y peces de todos tamaños que en conjunto, proveían todo lo necesario para vivir.
Las distintas descripciones de este sitio levantaron altas expectativas en los españoles, que años antes se habían fascinado con Tenochtitlan, una urbe flotante formada por calzadas e islotes sobre el lago de Texcoco, con grandes templos y mercados que inspiraron toda clase de halagos en las crónicas de los conquistadores.
Aunque la historia de Aztlán fue recuperada por distintos cronistas novohispanos, fue Fray Diego Durán quien se encargó de investigar más al respecto y a partir de distintos códices y relatos, su versión fue bien conocida durante la segunda mitad del siglo XVI e incluso inspiró distintas expediciones fallidas con la intención de encontrar Aztlán.
Según Miguel León-Portilla, Aztlán era gobernado por los aztecas-chicomoztocas, un grupo dominante y tiránico, del que los mexicas eran esclavos. Este es el motivo principal por el que según los códices, Tezcatlipoca les ordenó emigrar en busca de un sitio donde fundar su ciudad.
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Desde entonces, el mito coincide con las fuentes historiográficas en que Aztlán fue el lugar de origen de muchos pueblos nahuas del centro de México llamados aztatecas (‘proveniente de Aztlán’) que decidieron liberarse de la tiranía de los aztecas.
Sin embargo, el relato presta especial atención a la migración de uno solo de estos pueblos, los dirigidos por el sacerdote Huítzil, quienes por órdenes de Tezcatlipoca cambiaron su nombres a mexicas desde entonces:
“Y enseguida allá les cambió su nombre a los aztecas. Les dijo: Ahora ya no será vuestro nombre el de aztecas, vosotros seréis mexicas, y allí les embijó las orejas. Así que tomaron los mexicas su nombre. Y allá les dio la flecha y el arco y la redecilla. Lo que volaba, bien lo flechaban los mexicas”: Códice Aubin.
La pregunta obligada sobre la ubicación de Aztlán es una constante desde hace al menos 450 años.
Algunos historiadores han tratado de encontrar la ubicación precisa de Aztlán en la geografía nacional a partir del análisis minucioso de los códices, e incluso algunos identifican a Mexcaltitán, un pueblo al oeste de Nayarit ubicado en un isla, con la urbe mítica.
No obstante, lo más probable es que el mito de Aztlán, la ciudad de la que partieron los mexicas y que incluso los españoles llegaron a considerar como una suerte de Edén, esté basado en una proyección mítica de Tenochtitlan, una parábola que justifica simbólicamente la migración mexica y la fundación de la capital en el Valle de México.
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