Un reciente hallazgo arroja luz acerca de qué originó la cuenca Aitken, uno de los cráteres más importantes que se encuentran en la luna.
La luna siempre nos ofrece la misma cara. Sin embargo, eso no ha impedido que sepamos qué hay en el lado que no vemos. Ahí se encuentra una buena parte de un cráter enorme donde se encuentra la cuenca Aitken, cuyo origen ha sido un enigma constante. Ello ha provocado que a lo largo del tiempo numerosos grupos de científicos se pregunten qué originó la cuenca Aitken en el lado oculto de la luna.
Investigaciones al respecto hay muchas y con respuestas distintas o que van en la misma sintonía. La revista Science Advances ofreció de manera reciente una nueva respuesta a este enigma.
Se sabe que el lado que vemos de manera habitual se ve más oscuro en algunos lugares debido a los grandes flujos de lava antiguos, llamados yegua lunar. Por su cuenta, la cara oculta está cubierta de marcas de cráteres, pero sin yegua. En este sitio destaca en especial la cuenca Aitken.

Qué originó la cuenca Aitken en el lado oculto de la luna
La más reciente investigación para conocer la respuesta a esta pregunta la llevó a cabo un grupo de expertos de la Universidad de Brown, que se dio a la tarea de estudiar el cráter de impacto más grande de la Luna, la cuenca del Polo Sur-Aitken (o SPA).
Esta cuenca se formó por un objeto espacial de grandes dimensiones que se estrelló contra la Luna. Los expertos creen que quizás se trate de un planeta enano rebelde, en los tiempos en los que se estaba formando el sistema solar.
El impacto generó una enorme columna de calor que se extendió por el interior de la Luna, según revelan los investigadores. Esta reacción habría llevado ciertos materiales al lado opuesto de la Luna, lo cual alimentó el vulcanismo que creó las llanuras volcánicas.
“La pregunta es cómo ese calor afecta la dinámica interna de la Luna. Lo que mostramos es que bajo cualquier condición plausible en el momento en que se formó SPA, termina concentrando estos elementos productores de calor en la cara visible”, dijo Matt Jones, candidato a doctorado en la Universidad de Brown y autor principal del estudio.
“Esperamos que esto haya contribuido al derretimiento del manto que produjo los flujos de lava que vemos en la superficie”.
Lo que se creía antes sobre la Cuenca Aitken

La Cuenca Aitken es uno de los cráteres de mayor tamaño en la Luna y desde hace muchos años ha atraído la curiosidad de los científicos.
Se creía que el agujero, de 2.500 kilómetros de extensión y 13 kilómetros de profundidad, había sido fruto del choque con un meteorito. Sin embargo, una misión china puso en duda esa teoría cuando los científicos no encontraron evidencia del supuesto impacto en las muestras de suelo lunar estudiadas.
“No hemos encontrado los materiales del manto en el lugar de aterrizaje, tal y como se esperaba”, afirmó el científico Hao Zhang.
Sólo entre el 56 y el 52 por ciento de las muestras obtenidas estaban compuestas por una roca cristalina llamada plagioclasa, un material presente en los océanos de lava fría, aunque el misterio sobre cómo se formó el cráter no obtuvo respuesta hasta la aparición del reciente estudio publicado en Science Advances que arroja más luz sobre qué originó la cuenca Aitken.
“(La Cuenca de Aitken) es uno de los mejores laboratorios naturales para estudiar eventos de impacto catastrófico, un proceso antiguo que dio forma a todos los planetas rocosos y lunas que vemos hoy”, comentó James Peter B. James, experto de la Universidad de Baylor, en Texas, Estados Unidos, en un estudio en torno a esta cuenca lunar.
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