El Curiosity usa satélites que orbitan Marte para hacer triangulación que transfiera los datos hasta la Tierra
Aunque la transferencia de datos sea algo cotidiano, encierra un proceso complejo que involucra ondas electromagnéticas y dispositivos de alta tecnología, entre muchos otros elementos.
Ahora, la comunicación entre el robot explorador Curiosity, que arribó a Marte el 6 de agosto pasado, y la NASA, además de la transferencia de toda la información que el rover va recogiendo en el Cráter Gale del Planeta Rojo, es más complejo de lo que suena en esta explicación.
Un enlace entre el Curiosity y el centro de operaciones de la NASA es un logro técnico de ingeniería.
Para empezar, la comunicación directa entre el explorador y la Tierra podría ser posible, pero las antenas actuales no son lo suficientemente potentes, además que hay satélites orbitando Marte que pueden hacer el trabajo mediante triangulación de señales.
Hay dos satélites rondando el planeta vecino: el Mars Reconnaissance Orbiter, que agarra automáticamente cualquier tasa de transferencia, transmitiendo los datos a dos megabits por segundo; y el Mars Odyssey, que adopta las señales de transferencia de 128 a 256 kilobits por segundo.
Si el rover tuviera que mandar la información directamente a la NASA, lo haría a una velocidad de 500 bits a 32 kilobits por segundo, una muy baja en comparación a la del MRO.
Estos satélites mantienen una conexión estable y continua de 8 minutos, en promedio, con el Curiosity, tiempo en el que reciben de 100 a 250 megabits de datos, antes que su trayectoria en la órbita marciana los aleje lo suficiente del explorador como para perder su señal.
Después que los satélites reciben los datos, los transfieren a través de una distancia promedio de 225 millones de kilómetros hasta llegar a la Tierra. La nula fricción atmosférica del espacio permite que lleguen en un lapso de 14 minutos al Deep Space Network (Red del Espacio Profundo) de la NASA, con tres antenas para su recepción.
Como toda red global de transferencia y recepción de datos, estas tres antenas se encuentran en distintas partes del mundo: el Goldstone Deep Space Communications Complex, en el desierto de Mojave, Estados Unidos; el Canberra Deep Space Communications Complex, en Canberra, Australia, y el Madrid Deep Space Communications Complex, en Robledo de Chavela, Madrid, España.
Cabe mencionar que la velocidad entre los satélites y la Tierra también es un proceso impresionante de rapidez. Mientras que el MRO es capaz de enviar la información a 6 megabits por segundo, el Odyssey transmite a un máximo de 12 kilobits por segundo.
Esta diferencia de rapidez se debe al hecho que el Odyssey fue enviado a Marte hace 11 años, en 2001, mientras que el Mars Reconnaisance llegó a la órbita marciana en 2005, llevando una mejor tecnología para la transmisión de datos.
Gracias a este trabajo de ingeniería y planeación es como podemos disfrutar de imágenes a todo color de Marte y los avances en encontrar vestigios de vida en el cuarto planeta del Sistema Solar.