La Estación Espacial Internacional es el tercer objeto más brillante que puede observarse en el cielo, después de la Luna y Venus.
Hace 22 años, el 2 de noviembre del año 2000, el hombre llegó por primera vez a la Estación Espacial Internacional con la llamada Expedición 1, la primera en ser programada para permanecer por un tiempo prolongado.
La tripulación de la expedición estaba formada por el comandante estadounidense William Shepherd y los rusos Yuri Guidzenko y Serguéi Krikaliov, quienes tenían experiencia en vuelos espaciales de larga duración.
La aventura comenzó cuando la tripulación se acopló a la estación a bordo de la nave espacial Soyuz TM-31, de origen ruso, que partió dos días antes. Fueron 136 días en total de misión en los que la tripulación de la Expedición 1 activó varios sistemas en la estación, desempacó equipos y alojó a tres tripulaciones de transbordadores STS y dos vehículos rusos Progress de reabastecimiento no tripulados.
Algunas curiosidades de la Estación Espacial Internacional
Se trata de la construcción más cara con un coste estimado de 120 billones de dólares.
Dennis Tito fue su primer turista espacial al pagar más de 20 millones de dólares para viajar en abril de 2001. La norteamericana de origen iraní Anousheh Ansari se convirtió en 2006 en la primera mujer turista en hacerlo.
El estadounidense Scott Kelly y el ruso Mikhail Kornienko batieron el récord de permanencia en la Estación Espacial Internacional al pasar, entre 2015 y 2016, 340 días consecutivos.
La Estación es el tercer objeto más brillante que puede observarse en el cielo, después de la Luna y Venus. De hecho, desde la Tierra es visible, si se posee el equipo necesario para conseguirlo.
Los astronautas no pueden lavar la ropa en la Estación Espacial Internacional (ISS) porque tampoco lo necesitan, ya que la temperatura y la humedad están controladas. Esto permite que puedan usarla la misma ropa durante varios días antes de cambiarse.
Durante los primeros años, todos los astronautas compartían todo, incluido los retretes. Alrededor de 2003, todo cambió cuando los rusos comenzaron a cobrar al resto por usar sus equipos y sus instalaciones.
Estudio de enfermedades
Las condiciones de microgravedad también han permitido estudiar enfermedades como el alzheimer, el parkinson y el asma, el cáncer y hasta males cardíacos en los laboratorios de la EEI. Esto se debe a que en la Tierra, la gravedad puede afectar la alineación de las moléculas; en cambio, en la EEI, “al no haber gravedad, el ambiente es muy estable”, dice personal de la Estación.
Estas circunstancias permiten estudiar y comprender mejor la estructura, las propiedades y comportamientos de las proteínas que causan enfermedades neurodegenerativas o la Distrofia Muscular de Duchenne (DMD) y de las células involucradas en la aparición del cáncer.
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